Análisis

Manolo fossati

Rótulos y estatuas

Pero delante de ese ya inexistente rótulo reina todavía un monumento a un general golpista

Ya se ha consumado. El letrero de 'Casas Consistoriales', que al parecer era un atentado contra la cultura isleña, ha desaparecido. La sensibilidad de tanta gente ha quedado calmada, y eso, supongo, estará bien, y más si los responsables de velar por el patrimonio lo han decidido. Digo yo. Pero delante de ese ya inexistente rótulo que se limitaba a señalar con letra clara y tal vez redundante lo que era el edificio que lo soportaba, reina todavía y desde hace muchísimas décadas un monumento a un general franquista y golpista que se levantó contra un gobierno democrático legalmente constituido y elegido, que fue cómplice del asesinato de los representantes elegidos por el pueblo y que precisamente tenían su sede oficial en esa magnífica casa.

El atentado contra la cultura, el patrimonio, la memoria y la vida de los isleños está ahí todavía, impasible el ademán orgulloso y ecuestre, a lomos de un caballo indestructible. Y al parecer, no ofende tanto. Conste una cosa: paso casi todos los días por delante y ni me fijo, tan perteneciente al paisaje de nuestra infancia que ha quedado mimetizado con el entorno. Tampoco creo que su presencia forme parte de las preocupaciones de ni siquiera una minoría significativa de isleños, aunque tal vez debería serlo.

De acuerdo, con unas pocas décadas más de estancia (y no digamos unos siglos), y unos cuantos años de desmemoria, Varela y su estatua serían como una esquina más del pueblo, como una palmera que da pena talar. Quizá llevan lustros produciendo ese efecto de indiferencia entre la gente que a su alrededor se toma una cerveza o un café, y no digamos entre los adolescentes que despiertan y los niños que corretean.

Pero ahora, ahora, que un cartel, que unas palabras que señalan lo más obvio e inofensivo, pero también lo más significativo, provoquen más movimiento social, político y urbanístico que esa actitud imperial y dictatorial de una escultura levantada para recordar el dominio de unos sobre el sufrimiento de otros… todo eso es bastante descorazonador. Y simbólico.

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