El historiador griego Epaminondas lleva tiempo asistiendo a los partidos de fútbol base. Dice que a veces se ven granes partidos, aunque lamenta la actitud de algunos padres y entrenadores. Para los niños que quieren ser futbolistas, el entrenador es una referencia fundamental porque es la persona que tiene la llave de sus sueños. Por eso, a lo que diga el entrenador le dan prioridad, por delante de los padres, madres y profesorado.

LEl problema comienza, según Epaminodas, cuando el entrenador no es consciente de esto, y también cuando para el entrenador sus jugadores no son más que un medio para conseguir sus propios objetivos deportivos.

Con uno de estos entrenadores se encontró Epaminondas hace unas semanas. Les decía a sus jugadores que habían perdido porque el equipo contrario había comprado al árbitro. Un razonamiento absurdo, de película, pero es algo que los chicos creen sin cuestionar porque lo dice su entrenador.

Epaminondas piensa que ni el entrenador ni los padres ni madres son conscientes del daño que se hace. Primero porque los niños tienen que aprender a ser responsables de sus errores, que pueden perder y que se aprende de las derrotas. Y también, y es lo más grave, porque lo que acaban aprendiendo estos chicos es que, si algo va mal, hay que buscar culpables. Cuando suspendan en el colegio será porque el profesorado, que es el árbitro de sus notas, les tiene manía. Y si en la vida les va mal, será por culpa de sus padres.

Esto no tiene sentido. Epaminondas alerta a padres y madres: si su hijo llega a casa diciendo que perdieron porque el otro equipo compró al árbitro, entonces cambien a su hijo de club; no debe estar ahí. Los niños tienen que aprender a ser responsables, no a buscar culpables.

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