Análisis

José Joaquín León

Remontada contra el gafe

Con futbolistas de más calidad se jugó al fútbol. Otro Cádiz era posible

El Cádiz consiguió una merecida victoria. Por fin acabó con el gafe del Oviedo en Carranza, que comenzó con aquel partido triste en el que se perdió un ascenso y siguió con la derrota de la pasada temporada. También iba ganando el Oviedo ayer, con un gol que se encontraron de suerte. Pero el Cádiz fue capaz de remontar cuando se dedicó a jugar al fútbol, en vez de dar patadones a lo loco. Un golazo de Perea, que rompió su mal fario personal, y un cabezazo de Servando, pusieron las cosas en su sitio. Si alguien mereció ganar fue el Cádiz de la segunda parte, que aprovechó la superioridad por la expulsión de David Rocha.

La primera parte fue bastante soporífera y enmarañada. Ambos equipos habían salido con evidentes precauciones. En el Cádiz volvía Barral, que dispuso de la única ocasión del primer tiempo, con un cabezazo descendente que el portero Herrerro salvó. El Real Oviedo de Anquela, que tiene una muy buena plantilla,salió con el mono de trabajo y la clara disposición de que si pasaba el balón no pasara el hombre. El árbitro Pulido Santana fue incapaz de frenarlo a tiempo y estuvo desbordado todo el partido. Pero no perjudicó al Oviedo, aunque expulsara a David Rocha, en una entrada en la que estuvo a punto de lesionar a Carpio. Por el contrario, también pudo expulsar en el primer tiempo a Aarón Ñíguez al que perdonó una tarjeta antes de la que le enseñó. Y en la segunda a Mossa, que le dio un manotazo en la cara a Salvi con toda la intención cuando se escapaba. Aparte de tragarse un penalti a Jona, al que derribaron claramente.

El Cádiz no funcionó en el primer tiempo porque Abdullah estaba en modo arabesco para nada. Y porque jugaban dando patadones a seguir. El Oviedo, con cinco atrás, controlaba a Salvi y Alvarito en las bandas sin apuros.

Supo reaccionar Álvaro Cervera, asumiendo que el Cádiz jugaba con uno más. Así que en el descanso retiró a Abdullah (que tenía tarjeta y muchas papeletas de ser expulsado) y a Barral (al que había levantado el castigo) para dar entrada a Perea y Jona. Sin embargo, el partido se puso todavía más difícil cuando el Oviedo consiguió el 0-1, en un saque de esquina mal defendido, en el que el balón rebotó en la nuca de Linares (que estaba de espaldas) y tocó el larguero antes de entrar.

En la última media hora remontó el Cádiz, que ya tenía también a Eugeni en vez de Garrido. Con futbolistas de más calidad se jugó al fútbol. Otro Cádiz era posible. Alvarito estrelló un cabezazo en el larguero. Perea (que tanta mala suerte ha tenido esta temporada) marcó un golazo extraordinario perfilándose desde la izquierda para clavarla en la escuadra contraria. Servando (que da lecciones de entrega indiscutible en cada partido) marcó de cabeza en un saque de esquina. El Oviedo estaba desaparecido y desmoralizado, con uno menos, y sin recursos, a pesar de algún estirón aislado.

La lucha por el ascenso será dura. En los últimos minutos, Salvi desperdició dos escapadas clarísimas para conseguir el 3-1, que hubiera superado la diferencia particular. Pero quedan demasiados partidos y la salvación ya la tienen al alcance de los pies.

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