Análisis

Pedro G. Tuero

Remedios

Porque el término "remedios" posee muy variados sentidos y matizados significados

Porque este es un título, mi lector chiclanero, sobre el que hacía tiempo deseaba y necesitaba escribir. Desde este "mi cierro" ya renovado y con plena claridad -vino el levante y se fueron las nubes-, quiero contar y analizar lo que en nuestra maltratada Lengua se entiende como tal. Porque el término "remedios" posee muy variados sentidos y matizados significados. Así, según la RAE, lo define como: "medio que se toma para reparar un daño o inconveniente; enmienda o corrección; aquello que sirve para producir un cambio favorable; recurso, auxilio o refugio".

Aunque mi intencionalidad de todo esto no es otra sino contarle a mi devoto lector desde aquí lo que significa para este humilde escribidor cuando esta palabra referida acompaña a la Virgen y Patrona chiclanera: la Virgen de los Remedios. Y todo porque este próximo sábado conmemoramos sus fiestas patronales. Una bendita Virgen que por su nombre y lo ya referido, nos sirve para que nos aplique aquellos remedios que necesitamos. Que nuestra Virgen y Patrona nos solucione remediando estos problemas que sufrimos en lo personal y en nuestro entorno; de nuestra vida íntima y de todo lo demás.

Un programa de actos diversos que va desde lo más religioso hasta lo terrenal y típico chiclanero. Ya la pasada semana fue José Lagóstena, Hermano Mayor de la Hermandad de los Afligidos, quien pronunció el pregón de exaltación a nuestra Virgen. Una muy interesante exposición en la que resaltó la historia y tradición de esta hermandad de gloria chiclanera, además de haber sido descubierto y presentado el bonito cartel que anuncia la fiesta. Y como digo, también no sólo es la novena y la salida procesional de nuestra bonita y pequeña Titular el día de su conmemoración, sino otros actos tan propios y dignos de aquí como la "pisa" o "pisá" de la vinatera uva; más el concurso de tortilla española organizado por la peña colaboradora de Costaleros Nazarena.

No obstante, aprovecho la ocasión para reivindicar algo que ya se ha perdido, como es volver a nombrar a nuestras hijas y nietas con nombres propios de nuestro entorno. Que se quiten las Vanesa, las Sonia, las Patricia, las Paula, las Claudia, las Daniela, las Valeria, las Tania, las Noelia u Olga, que ya está bien de estas cursiladas y excéntricas hagiografías que, a veces, en la mayoría de los casos, ni son santos, porque llamarse Carmen y ser de mi Isla o Remedios de mi acogedora Chiclana o Rocío como mi pequeña nieta, es lo más correcto y adecuado.

Y ya para finalizar, Virgen mía, pon esos remedios divinos y suficientes a estos pesares y cuitas de siempre, porque tú eres divina entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

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