La esquina del Gordo

¡Pobre futuro!

Se consigue que las universidades barnicen un vivero de asambleístas dispuestos a venderse al mejor postor, aceptar limosnas e ir contra cualquier sistema con tal de estar en el machito y no dar ni golpe…

Leo esto y no me lo puedo creer: "El Gobierno socialcomunista elimina el mérito académico como requisito para acceder a las becas". A partir de ahí cualquiera puede elucubrar lo que quiera y si sustituye 'elucubrar' por 'especular', tampoco pasa nada.

La intención de este arcangélico gobierno es ayudar/aliviar a los pobres aunque estos sean unos zoquetes, al menos eso dicen como excusa aunque la realidad sea que nadie supere los cocientes intelectuales que han exhibido ellos para alcanzar las glorias ministeriales. Y si hay que bajar el nivel de excelencia, se baja, y aquí paz y después gloria.

Naturalmente, ante este nuevo atentado, cabría señalar la diferencia académica que existe entre el prestigio alcanzado a base de esfuerzo y talento, y ese sublime eufemismo que tanto se emplea hoy entre los mindundis: 'cursó estudios de…', o sea, que pasó por la puerta de alguna Facultad. Claro que de esto a que un gobierno pretenda igualar la valía personal con la pobreza significa que las limosnas valen tanto como el sacrificio personal, ya puede adivinarse en la mediocridad que se asentará el futuro.

Haber conocido y haber llegado a tener -y conservar-, amigos con auténtico prestigio reconocido, sin calzadores ideológicos, permite valorar la necesidad de estos seres humanos aunque solo sea para calibrar nuestras propias medianías. La realidad demuestra que ellos, por lo general, son las personas más humildes que se puedan tratar y las únicas que despiertan la envidia sana y el orgullo de pertenecer a la especie humana. Ninguno de estos, ni siendo pobres, se quedaron en la cuneta.

El problema surge cuando por extraños vericuetos se alcanzan prestigios artificiales -léase oficiales-. Ahí están los que aparecen a diario convencidos de ser genios cuando no dejan de ser pinchapedos con suerte. Todos estos quedan al descubierto antes o después cuando la sociedad se vuelve suspicaz, desconfiada y no admite ni una patraña más.

Resumiendo: la realidad demuestra que la mayoría de los grandes talentos permanecen en el anonimato de las masas, que muchos de ellos han nacido en humildes cunas y que éstas nunca han sido impedimentos para alcanzar el prestigio; al contrario, parece que, salvo honrosísimas excepciones, los 'señoritos de pan pringao', los 'niños de papá', han pasado por las facultades como la luz por los cristales y sin más afán que colgar un título en el despacho suntuoso, con clientela importante, en la mayoría de las veces heredado de papá.

Pero ya se sabe que el sociocomunismo es el sistema que tiende a la igualdad por abajo, ¡todos con alpargatas! Ahora, al disponer que en la baremación de méritos tenga prioridad la precariedad económica al cociente intelectual perderemos todos: la sociedad en general por la rebaja del nivel medio de las titulaciones -que tenderá a la baja-, cuando el futuro ya es una carrera donde solo llegarán los más fuertes, los mejor dotados. Claro que si con ello se consigue que las universidades barnicen un vivero de asambleístas dispuestos a venderse al mejor postor, aceptar limosnas e ir contra cualquier sistema con tal de estar en el machito y no dar ni golpe… ¡Pobre futuro!

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios