Payán, aquí hay poca gente ya, la hora que es. ¿Cantamos?" "Sí, Fran, tenemos ganas, le damos a la presentación y alguna cosita y vamos viendo cómo responde la gente". "Venga del tirón". Allá que empezamos a cantar, pocas filas de aficionados rodean a la comparsa, ha sido un día muy largo para todos, y ya se nota el cansancio incluso en la gente que escucha. Si hay algo que tenemos claro este año, es que la presentación es un valor seguro. ¿Seguro? Pues no. Terminamos y el público asiste impávido a la copla, con un tímido aplauso y una expresión tan neutra como la de un semáforo que se pone en ámbar. "Payán… dos cuplesito y nos vamo, ok? Que este público está pintao". "De mármol, Fran! Venga, pero ya han arrancao los guitarra con pasodoble, luego nos vamo pa otra esquina". Al cantar el pasodoble, una de las letras más populares de la comparsa, se mantiene la misma expresión semaforil, pero percibo algo sorprendente. Tras los móviles que graban (siempre, siempre hay móviles que graban…), hay unos labios que se mueven al son de la letra.

Otro móvil, otros labios. Están cantando la letra, se la saben. Siguen sonando coplas, y más labios se van moviendo. Cuando termina el pase, las expresiones neutras se vuelven sonrientes y cercanas. Se me acercan a felicitarme por la comparsa, y hablan distendidamente sobre el concurso recién vivido. En esta nueva calle, la del 2020, parece consolidarse un nuevo público, de fuera de la provincia casi siempre, que ha recibido de nosotros el carnaval que le mostramos: el carnaval de la tele, en el que se asiste pasivo a las coplas. No nos enfademos, es lo que les hemos enseñado. Se escucha la copla, se valora y se critica. Desde el sofá, o el móvil. Vienen a nuestras calles y, al margen de estilos personales, adoptan casi sin querer la misma actitud respetuosa de silencio y pasividad.

Solo cuando terminas de cantar se permiten la interacción. Justo lo contrario de lo que es la calle, en la que público y agrupación interactúan solo mientras se canta. Esto por supuesto solo afecta a las agrupaciones de Concurso, no a las callejeras, que conservan sus propios códigos y públicos desde hace décadas. Así que si lees estas líneas, querido aficionado, si vienes a Cádiz y te gusta lo que escuchas… Dale calorcito a la agrupación, que no pasa na, igual que nosotros intentamos dártelo a ti. En esto consiste el Carnaval de Cádiz.

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