Educación Un gaditano consigue la devolución del dinero de un máster contratado que no cumplía las expectativas

Análisis

F.D. FÁTIMA DÍAZ TORRES

Pilar rubioLa caligrafía de los BorbónLa 'Campanada' de Ana

El libro 'Borbón Blues', del grafólogo Pablo Méndez, analiza el carácter a través de la forma de escribir de los Borbón desde Fernando VII a Felipe VI

El poeta y grafólogo Pablo Méndez presenta Borbón Blues, un viaje intenso a la personalidad de la familia Borbón. Méndez desgrana a través de la grafología los rasgos personales de los principales miembros de la familia Borbón desde Fernando VII hasta Felipe VI, utilizando como hilo conductor sus repetidas salidas forzosas de España, como los exilios de Isabel II y Alfonso XIII o el reciente traslado a Emiratos Árabes de Juan Carlos l.

Un arduo trabajo de más de un año durante el cual Pablo Méndez ha analizado numerosos escritos, especialmente las cartas enviadas a amigos o familiares, que es donde los protagonistas expresan con más claridad tanto su carácter como su estado de ánimo.

Así, descubre que los Borbón comparten una excesiva preocupación por el dinero e incluso temor a la pobreza, así como problemas derivados de una infancia dura que han quedado sin resolver. "Es lo que los grafólogos llamamos escritura imbricada, que curiosamente se repite en los manuscritos de Isabel II, Alfonso XIII o Juan Carlos I, y que muestra una tendencia descendente al final de las últimas palabras de cada frase", explica Pablo Méndez.

"Lo cierto es que la familia Borbón me ha sorprendido. Hay más dolor del que esperaba, más soledad, más angustia y el amor es una triste válvula de escape, ajena al matrimonio y que suele acabar mal", relata Méndez en Borbón Blues.

Felipe VI

De los manuscritos analizados por Pablo Méndez se desprende que Felipe VI era ya desde niño muy equilibrado e independiente. Obligado a contener su necesidad constante de hablar, se sentía vigilado y por ello buscaba momentos de paz y soledad.

De adulto, su seguridad en sí mismo aumenta, así como su autodominio. Es muy correcto y amable, aunque no se muestra tan sociable como su padre, figura a la que respeta pero que no resulta esencial en su vida.

Es el único de los Borbón que se ha casado por amor, exceptuando el fatídico y breve matrimonio de su tatarabuelo, Alfonso XII, con María de las Mercedes. Sus manuscritos más recientes muestran una situación sentimental de absoluta felicidad y placidez.

Juan Carlos I

La grafología retrata a Juan Carlos I como una persona afectuosa que goza de una abrumadora inteligencia social, cualidad que le ha ayudado a superar numerosos trances durante su reinado. Siente una profundad necesidad de contacto, un sentimiento de nostalgia y una dolorosa lucha consigo mismo por superar situaciones muy incómodas de su infancia. También se entrevé un "llamativo desorden mental, casi caos" que lleva a Pablo Méndez a asegurar que "padeció de niño una fuerte dislexia no atendida".

Alfonso XIII

La carta que el diario ABC publicó dos días después de la proclamación de la Segunda República muestra a un Alfonso XIII "nervioso, tenso, agitado y además falto de ánimo, débil, desterrado de un país y de sí mismo". También denota una curiosa capacidad de observación, sentido del ahorro y un inmenso miedo a la pobreza. Era muy agradable e incluso divertido, además de ser constante en sus afectos y generoso a la hora de corresponder.

Isabel II

Pablo Méndez presenta a Isabel II como "una mujer caprichosa como pocas, con muy poca fortaleza anímica, muy dada a enredarse en manías y sujeta a cambios de humor". Su angulosa letra, muy expansiva e inclinada a la derecha muestra que fue una mujer muy apasionada que necesitaba vivir el amor con intensidad, por lo que su matrimonio forzoso con su primo Francisco de Asís de Borbón, alias Paquita, supuso un auténtico drama para ambos.

Borbón Blues es una obra editada por Nuevo Círculo de Lectores y está a la venta a través de Amazon, La Casa del Libro y El Corte Inglés, entre otros puntos de venta, a un precio de 11 euros.

ESTE año capicúa y maldito tocará a su fin dentro de poco más de mes y medio y la elección de Ana Obregón por parte de TVE para retransmitir las Campanadas no podría ser más acertada. Peor que perder a un hijo, no hay nada en este mundo. A pesar de las lágrimas, la pandemia, el confinamiento, las restricciones, la muerte, la tristeza, la crisis sanitaria, el paro... la vida sigue, es más, ha de seguir siempre, así que mejor hacerlo con una sonrisa, con todo el optimismo que seamos capaces de reunir, con toda la esperanza en que vendrán tiempos, si no mejores, distintos, y hay que seguir luchando.

El próximo Fin de Año será una noche, además de vieja, amarga; o al menos agridulce para los que tampoco es que hayamos perdido nada demasiado importante, pero sí vivimos con incertidumbre, intranquilidad e incluso miedo la actual situación de nuestro país y de nuestros allegados.

La retransmisión de las Campanadas comenzó en Televisión Española en el año 1962. Anteriormente esta retransmisión se seguía únicamente por la radio. Durante muchos años, sobre todo cuando sólo existían dos cadenas, se emitían desde la Puerta del Sol de Madrid, salvo las de 1973, desde Barcelona. Las cadenas se ubican en el edificio 11, donde ahora está el luminoso de Tío Pepe, RTVE en el extremo derecho. Allí estará este año Anita, a buen seguro despampanante -aunque vaya en chándal-, dedicándole este 2020 a su hijo Álex, al que el cáncer se lo ha arrancado prematuramente.

Muy cercano a Obregón y antes de conocer que sería su amiga la encargada este año de dar la campanada, Ramón García propuso en septiembre que todas las cadenas hicieran una única retransmisión, con un representante de cada cadena, pública o privada. Hubiera sido, desde luego, una bonita manera de reiterarnos en lo atípico de este año que pasará a la Historia como uno de los peores, si no el peor, de los que lo hemos vivido. Aunque pueda parecernos mentira, Ramontxu no es el presentador con más Campanadas en su currículum; José Ramón Gayoso, con 35 en TVG, es el que más retransmisiones acumula. En segunda posición se sitúan Anne Igartiburu, compañera de Ana este 2020, y Eloísa González, con 17 cada una. Anne Igartiburu suma 2 ocasiones en ETB1 y 15 de manera consecutiva en TVE. Ramón García y Roberto Herrera ocupan el tercer lugar, con 16 retransmisiones. García suma 14 en TVE y 2 en Antena 3.

La última vez que Ana Obregón dio la bienvenida a un nuevo año fue en 2004. Aquella vez, con su serie Ana y los 7, estaba en su mejor momento. Con su hijo Álex, sano y fuerte. Y con su amigo Ramón García. "Perder un hijo es morir y tener la obligación de vivir", dijo Ana hace un tiempo. Y en esas está: obligándose. Un magnífico ejemplo de vida.

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