Análisis

TIto Valencia

Patrimonio y paisaje urbano

El valor que le damos al patrimonio artístico y cultural en nuestra ciudad es penoso

Hace unos días publicaba este Diario la marcha de las últimas religiosas del Convento de las Descalzas del de Sanlúcar. Además de la tristeza por la marcha de estas tres monjas del pueblo, la ciudad estaba preocupada por el futuro de este edificio histórico y del gran patrimonio que contiene. Me recordó a lo sucedido en nuestra ciudad con el convento de las Madres Capuchinas, que si Dios y nuestro gobierno municipal no lo remedia, acabará como la Casa Lazaga y otros que tenemos en nuestro catálogo local.

Pero lo que me ha llamado la atención es la reacción de la ciudad y de su gobierno para evitar que ese gran patrimonio permanezca en la ciudad y no se pierda, a pesar de la marcha de las monjas de la ciudad. La rapidez de los colectivos sociales y del Ayuntamiento en pedir y conseguir que el citado edificio y su patrimonio interior sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC) ha evitado la perdida para la ciudad de ese patrimonio cultural.

Verdaderamente la diferencia con lo sucedido en nuestra ciudad es abismal. Y es que el valor que le damos al patrimonio artístico y cultural en nuestra ciudad es penoso. Se nos fueron las Capuchinas con todo (ya se habían perdido mucho antes grandes obras) lo que quedaba en el interior del convento, incluso desmantelado el retablo del Sagrario y aquí nadie dio la voz de alarma. Y ahí sigue el edificio todavía en pie, alargando su deterioro a la vista de todos... ¡Y qué más da! Otro más. Pero es que se marcharon las monjas del asilo de San José y con ellas se fue otro patrimonio, otro pedazo de la ciudad y tampoco nadie se ha lamentado. Yo lo avisé al gobierno local de aquel momento. Y se marchó la mayor parte de la Compañía de María llevándose un valiosísimo patrimonio de arte sacro con ellas y… lo mismo, para qué lo queremos. Creo que todavía queda algo. Y se lo advertí al alcalde de turno, lo que iba a suceder y sucedió.

La Junta de Andalucía dice que no puede salir del interior de un edificio declarado BIC ninguna de las obras que guarda en su interior. Por consiguiente, cuando he visto lo sucedido con el convento de Sanlúcar, me ha dado rabia, pena y tristeza por ver como una ciudad, y la nuestra no, lucha por mantener en su suelo su patrimonio. Esto forma parte de la cultura, de la historia, de la personalidad de una ciudad, de su paisaje. Todavía queda en nuestra ciudad algún convento con gran riqueza en su interior y viendo lo que está sucediendo, bien haría la ciudad en intervenir para que no ocurra lo mismo.

¿Por qué esta desidia? No es la primera vez que me refiero al desinterés que existe en La Isla para cuidar, catalogar y exponer públicamente su patrimonio histórico cultural. Nada se ha vuelto a saber de las mas de dos mil cartas privadas que aparecieron en la Casa Lazaga y que estuvieron trabajando con ellas las Universidades de Cádiz y Huelva. No sabemos dónde se encuentran y si se encuentran. Nos quejamos de que no tenemos nada que ofrecer a los posible visitantes. Yo siempre digo que tenemos buenos mimbres, pero hay que saber hacer el cesto. Todo en política no gira alrededor del ladrillo.

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