Análisis

María González Forte

Patchwork

Ha sido una suerte y un honor que nuestra ciudad fuera elegida sede de la Exposición Nacional de Patchwork. Expresa el carácter acogedor de El Puerto, que ofrece lugares excelentes para la exposición.

Como recompensa, quién pudo y quiso los disfrutó. Intentaré explicar por qué nos han asombrado y emocionado. Primero evidencian el esfuerzo personal que hay detrás de cada obra. La búsqueda del trabajo perfecto, pensado y difícil. Es la paciencia enfrentada al mundo de prisas e improvisaciones en que nos movemos. Nos ayudan a pensar que hay otras maneras de vivir y disfrutar.

Por otra, imagino su confección: tablero, dibujo, recortes. Orden. La mano maestra que sabe qué hacer para formar ese conjunto equilibrado… Las telas, unidas al fin, explican sin palabras por qué “el todo es más que la suma de las partes”. Pura filosofía. Cada trabajo denota, además, capacidad matemática al controlar los espacios e inteligencia emocional para conmover sin desvaríos ni excesos.

No exagero. La visitaron muchísimas personas de dentro y fuera de la ciudad y todas coincidían en alabar tanto a los creadores y voluntarios, como a la organización. Imaginaba a esas personas -mujeres en su mayoría- cosiendo ilusionadas para crear esa belleza permanente. Consultando amigas. Eligiendo colores. Seleccionando telas, texturas, acabados, relieves, hilos. Todo armonizado. No hay dinero capaz de pagar algo así. Siempre nos quedaríamos cortos. Esos trabajos, imagino, se hacen ya pensando en la persona a quien se le va a regalar.

Estos colectivos, como otros tantos, son útiles por sí mismos. Tienen el inmenso poder de la socialización. Supongo que algunos grupos, más avanzados, contarán con sedes propias. Sea como sea, al final la comunicación aparece. Nadie hace algo bello para esconderlo. No tendría sentido.Como aviso a todos los ciudadanos y sin gastar -porque no se puede derrochar- se adornaron algunas calles, con banderines de telas recicladas, y algunos balcones.

Y como sucede siempre, aparece el negativo/a que protesta. Que dice maldades para desmoralizar. Que vive buscando fallos. Qué opinan, señores, sin visitar las exposiciones. ¡No han entendido nada! De hacerlo, pedirían penitencia por charlatanes. ¿No sería mejor alegrarnos por lo bueno que nos pasa?

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