Análisis

paco carrillo

Pasar página

Las ideologías sólo son consecuencia de la lógica con que se apliquen los recursos

Aunque no lo crea, este Sánchez que tenemos ahora de Presidente del Gobierno es el tercero con este apellido en las listas de ese cargo. El primero, Sánchez de Toca, lo fue sólo cinco meses en uno de los gobiernos de Alfonso XIII. El otro, Sánchez Guerra, con el mismo rey, duró nueve meses escasos; bien es cierto que a este ínclito monarca tampoco le duraban mucho más sus amigas entrañables, dicho sea con todo el respeto a la Historia.

Como no merece la pena entrar en detalles, sí sería oportuno señalar que el primero fue conservador y el segundo liberal. Este Sánchez III que nos ha tocado ahora parece ser socialista, aunque ni él mismo se lo cree en virtud de sus propias contradicciones, como por ejemplo esta última: "Hay que pasar página sobre lo ocurrido el 1-O". Pasar página sobre lo que sigue siendo una amenaza para la integridad de España y no pasarla sobre la guerra de nuestros abuelos, de la que ahora se cumplen ochenta años, ¡manda huevos!

Y que no vengan diciendo que la integridad de España es cosa de fachas, que lo dicen, pero que alguien se apropie del derecho a establecer las prioridades según le interese, es tanto como caer en una dictadura previo paso por las urnas convirtiéndolas en abrevadero de corderitos amaestrados. Las prioridades son lo que hacen diferentes a los programas de gobierno; quiero decir que las ideologías sólo son consecuencia de la lógica con que se apliquen los recursos para solucionar las necesidades de los ciudadanos, que son siempre las mismas, pero que ordenadas con distintos criterios determinan las preferencias -y las diferencias- de los votantes. Que después se cumplan a rajatabla es otro problema. Mire en lo que ha quedado los éxtasis de las altas velocidades, que la UE ya está diciendo que tanto gasto para qué, si no hay viajeros. Cuando se percaten de lo que cuestan las autonomías…

Con esto pretendo hacer ver desde la lógica cartesiana que, ya puestos, más prioritario sería atajar la sangría de la Deuda Pública, reducir los gastos, establecer estabilidad presupuestaria, sueldos justos para los trabajadores, acabar con ese 30% de ciudadanos en el umbral de la pobreza y digan la verdad sobre el drama de los pensionistas antes de ordenar que saquen a Franco en procesión, una pasta, oiga, si hay que incluir al Ausente que está delante, que no por ello nadie va a mejorar su nivel de vida, que es lo urgente.

Lo digo precisamente por lo de las prioridades y por lo de pasar páginas. La gente del montón en muy incivil y descomedida, y cuando comprueban que los políticos no establecen un orden coherente para subsanar lo perentorio, sino que hacen lo que les sale de la bisectriz de sus piernas, empiezan a desconfiar y convierten a cualquiera con mando en plaza en transeúnte. Porque otra cosa no tendrá el ciudadano de a pie, pero es el más rápido sacando tarjeta roja y más rápido aún pasando página. Y si te vi, no me acuerdo.

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