Educación Un gaditano consigue la devolución del dinero de un máster contratado que no cumplía las expectativas

Sé lo que piensas ahora: tienes 18 años, has acabado la Selectividad y comienza para ti una nueva etapa de la que todo el mundo te habla bien. La libertad, si es que como primera opción no te has atrevido a marcar alguna ingeniería o incluso, medicina, se extiende ante ti inmaculada y presurosa. Eres muy joven. Comienzan, casi desde este mismo momento, cuatro años en los que, si tienes suerte, todo en lo que creías de verdad se te tornará falso, sin dilaciones. Será como una especie de ruptura cultural que destruirá para siempre todo lo que eres y todo lo que pensabas ser y que marcará el ritmo y tus pasos todo el tiempo de aquí a que finalices todos los estudios. Y justo desde entonces ese cambio será el que te acompañe sin remisión durante el resto de tu vida. Porque de repente, como si empezaras de nuevo y nada existiera hasta el mismo presente, frente a un futuro incierto a la vez que divertido, todo se decide en estos cuatro años que están por venir. Como si lo previo a ellos hubiera sido tan solo el marcaje de una buena clasificación.

Comienza, ahora sí, tu verdadera carrera de fondo. Te mezclarás con gente de acentos y ritmos extraños, de ideas políticas que no pensabas que te calarían tanto, con personas de todos los estilos e idiosincrasias, con profesores brillantes, nefastos, mediocres que son, sin saberlo (ni ellos ni tú) piezas clave en tu desarrollo personal y profesional y que dejarán en ti una huella imborrable. Leerás, irás al cine, beberás cervezas con gente de la que te acordarás años después, cuando te acuerdes de repente de aquella noche fatídica llena de grandes momentos. ¿Dónde estará este ahora? ¿Y la que estaba con aquel? Creo que se fueron a vivir a Madrid. Aprovecha desde hoy mismo cada minuto porque nunca se repiten, o al menos no con la misma intensidad. Cada copa, cada viaje, cada beso, cada calada, cada sorbo, cada palabra. Vive sin pensar en el mañana porque inevitablemente y, contra todo pronóstico, aunque ahora no te lo creas, llegará antes de que seas consciente. Pero también sé responsable y deja tiempo para las clases, para los amigos, para los libros y para las series. Aprovecha la cultura y la oportunidad que se te brinda. Organiza tus días y tu agenda, porque este tiempo que tienes justo ahora jamás volverá a aparecer. Por eso, te aconsejo que le saques jugo a cada día, a cada persona, a cada fiesta y que guardes esos momentos bajo llave para poder rescatarlos mañana. Haz fotos, viaja, sueña, trabaja, disfruta. Todo esto, aunque no lo veas claro ahora, sumará tanto algún día que será lo que marque la diferencia.

Te aviso con tiempo porque esto que vives ahora jamás volverá.

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