Nostálgicos somos los que nos ponemos todavía camisetas con la cara de ET, el cartel de Los Goonies o los que no nos podemos resistir a cantar la canción final de Grease. Nostálgicos somos los que nos negamos a tirar nuestra Game Boy, los que defendemos que nunca lo pasamos mejor que con El día del tentáculo y los que nos sorprendemos un día currando mientras tatareamos la melodía de Super Mario Bros. Nostálgicos somos los que atesoramos un pick-up (un picú en cristiano) y disfrutamos con la colección de discos de nuestros padres (y si fuera llueve, ya rozamos el clímax). Nostálgicos somos los que hacemos la grulla si simulamos pelea, los que entrenamos con el tema principal de Rocky o con el de Flashdance. A nosotros llámanos nostálgicos y a todos a los que sienten morriña de los hitos de su generación. Al resto, por su nombre, hombre, sin miedo.

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