Puertas abiertas Cómo visitar la Base de Rota, el Instituto Hidrográfico y el Observatorio

Antes de empezar el artículo permítanme recordarles que en los supermercados de la ciudad, Cáritas, en su lucha constante contra las situaciones de desigualdad, tiene su campaña de gran recogida de alimentos.

Algunos pensarán que ya lo saben y no es necesario insistir tanto. Otros, que habrá quién abuse. Otros más que la Navidad no tiene sentido sin la gran palabra “solidaridad” y no se enseña con lo hablado o lo escrito, sino con lo que se hace.

Parece ser que hay grupos que aborrecen la pobreza. No la del religioso que la acata por voluntad sino la del acomodado a ella. ¡Como si ser pobre fuera cómodo!

Como madre, abuela, maestra o persona mayor si lo prefieren, sé que la persona que saca de su compra algo y lo pone en la mano del hijo para que lo acerque al carro de Cáritas, está enseñando más que con mil sermones.

No faltan los que insisten en que la caridad no sería precisa si todos fuésemos justos en las declaraciones de pagos de impuestos y en la desaparición de la economía sumergida. En fin. Si hubiera más industria por estos lugares, que supondría puestos de trabajo estables no se acudiría a tanta picaresca. Demasiadas opiniones y cada una con su parte de verdad.

En un grupo de muy buenas amigas, por primera vez salió este tema del trabajo sumergido y se originó una pequeña tormenta que fue creciendo y casi torna a huracán. ¿Desde cuándo puede ser verdad una cosa y su contraria? Supongo que desde que tenemos capacidad de razonar, exponer y respetar al otro, aunque no estemos de acuerdo con él. Leí: “Cree a aquellos que buscan la verdad; duda de los que la han encontrado”.

Y ahí andamos. Buscando verdades y agradeciendo poder escribir que la pobreza es una verdad. Otra será encontrar las causas que la originan para tratar de erradicarla. Ojalá no tuviera que ser necesaria CÁRITAS. No nos quedemos en debates filosóficos no sea que nos chirríe la conciencia por olvidar que todos nosotros somos El Puerto. Colaboremos. Que nunca falte a cada familia lo indispensable, ahora con un poco de turrón.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios