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Análisis

José guerrero 'yuyu'

Nadar y guardar la ropa

El sistema está tan perfectamente diseñado que si se desencaja una pieza se cae todo

En el mundo del toreo se estila eso de Puerta Grande o Enfermería, pero el fútbol es otra cosa. El Cádiz está haciendo una sensacional temporada, sin duda, pero no es buena cosa eso de pasar de ganar al Madrid o al Barcelona a que te metan cuatro goles al siguiente encuentro. A ver en Primera te puede meter cuatro cualquiera, correcto, pero con matices. Cervera tiene un sistema impecable, súper trabajado tácticamente, un sistema que aplicado a la perfección funciona de maravilla. Pero tiene un problema: no es un fútbol brillante. Y, claro, esto choca a veces con la ilusión del futbolista. Un futbolista quiere ganar jugando bien. Cervera quiere ganar, aunque el partido sea feo. Y lo quiere así porque sabe que jugando de tú a tú y con alegría moderada te van a ganar la mayoría de los partidos.

Cervera sabe que no tiene jugadores para el jogo bonito y por eso juega a lo que le da resultado. En el deporte todos quieren ganar, pero a veces no es posible. Es como si le dijeras a un piloto de motos que no tiene moto para ganar y que para ser Campeón del Mundo tiene que aspirar a quedar siempre tercero o cuarto y esperar que los de delante fallen. Porque si sale a ganar puede que gane dos carreras, pero se caerá en el resto por forzar. Pero claro, para correr así y aceptar eso se necesita una mente fría, porque un piloto siempre quiere ganar.

En el caso del Cádiz el sistema está tan perfectamente diseñado que si se desencaja una pieza se cae todo. En Vigo se funcionó muy bien al ataque pero atacando en bloque (Cervera dixit) se desencaja la defensa.

Al Cádiz le vas más el ataque solitario, el fútbol sin balón. Y eso es complicado de asumir para los futbolistas. Otro tema es la concentración. El Cádiz funciona como un reloj con ese sistema cuando sabe que el rival es superior, léase Real Madrid, Barcelona o Athletic. Cuando el equipo se ve ante un rival al que cree que le puede ganar, por semejanza de nivel, baja el nivel de concentración (al advertir menos peligro) y pasa lo que pasa. Es como cuando estás encerrado con un Pitbull en una habitación. Estás siempre atento no te vaya a morder y, con paciencia y cuidado, puede que le eches un lazo y logres amarrarlo. Si en la habitación hay un caniche te relajas, no te da miedo y cuando intentas cogerlo te muerde y te cagas en su puñetera madre. El miedo y la precaución son aliados del Cádiz.

Cervera es casi entrenador de fútbol americano, donde todo está calculado y solo se improvisa cuando falla la jugada ensayada hasta la saciedad. Y eso lo tienen que asumir los futbolistas. Asumiendo eso se van a perder partidos, claro que sí, pero no de manera tan estrepitosa. El Cádiz debe nadar y guardar la ropa, jugar a lo que puede. El "sois laterales" de Cervera a Iván Alejo y Adekanye en el partido del Barça a los dos extremos lo dice todo. Es la esencia de la filosofía cerveriana. La que funciona. Aplicada al cien por cien nos va a dar muchas alegrías. Saliéndose de ella es Puerta Grande o Enfermería. A ver hoy.

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