Aún se habla poco, y mal, de sexo en la tele. Por eso es un paso adelante que Cuatro se haya propuesto normalizar este tema, no sólo con programas de citas -que abundan, y tienen poco que ver con sexualidad-, sino también con docurrealities como el de Mónica Naranjo, Mónica y el sexo, una suerte de hallazgo tanto por el descubrimiento de una nueva persona en esta artista, como por el novedoso formato. No nos cabe duda de que Mónica Naranjo viene de unos años en los que ha decidido abrirse a los demás, quitándose esa careta de superwoman que flaco favor hacía a su imagen pública. La anécdota personal anclada en una tremenda frustración de la protagonista ha sido el juego preliminar con el que ha empezado la cantante a coquetear con la audiencia del recién llegado Mónica y el sexo. Un espacio que desnuda por completo los tabúes que muchos, como ella, tienen en su interior y que gracias a la cámara en mano u otros recursos de cercanía con el espectador sirven para ahuyentar tensiones respecto al sexo.

Por si fuera poco, la segunda cadena de Mediaset nos revela una Mónica Naranjo que, tras revolucionar las fantasías sexuales de media España, se presenta ahora atrevida sí, pero también desconocida, cercana y rebelde. Su sinceridad y valentía para mostrar emociones y sensaciones íntimas que desarman. La culpa es de Miguel Bosch y Ana Joven, dos amigos barceloneses de la artista conocidos por las webseries autobiográficas Te quiero, yo tampoco y Me han dejao, que en este programa ejercen de directores y guionistas, y además viven todas las aventuras junto a la protagonista e incluso comparten confidencias con ella.

Además de hablar con todo tipo de perfiles y de expertos y de experimentar ella misma utensilios, productos y técnicas sexuales, Mónica se rodea en sus viajes de personalidades como José Corbacho, Boris Izaguirre, Ana Milán o Carmen Lomana. La cantante, que a sus 45 años vivió el dolor de una ruptura sentimental a pocas semanas de comenzar la grabación de este espacio, reconoce que siendo Mónica Naranjo "es muy difícil ligar, yo no ligo nada". Aún así, con este proyecto se ha propuesto que el sexo llegue a todos los hogares, y que todos los espectadores amplíen sus conocimientos, empezando por ella misma.

Mónica y el sexo es un programa que desprende autenticidad, libertad y naturalidad y que, a diferencia de otros realities de famosos, no es esclavo de su guión; y no solo pienso en los de Las Campos o Ana Obregón, sino también en la última etapa de Alaska y Mario. Un suero de la verdad ilustrador y entretenido que nos desata.

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