Balas de plata

Matar a Claudia

Si Claudia Márquez ha incumplido la ley, ha prevaricado, ha infringido la normativa urbanística, Loaiza debe denunciarla y que salga el sol por Antequera, pero señalar con el dedito y manchar el buen nombre o el prestigio de alguien y pedirle que pruebe que no ha infringido el PEPRICH no creo que sea la línea a seguir para llevar una oposición aseada

Como si lo estuviera viendo. En un cónclave en su pequeña oficina de la Calle Real, se reúne Pepe Loaiza con su guardia de corps planificando la estrategia opositora pre-electoral (porque, efectivamente, en 2023 debe haber elecciones municipales, por si alguien lo ha olvidado). Eleva la voz y elige una víctima: "Vamos a matar a Claudia". En sentido figurado, claro. Faltaría. Pero que el ex alcalde popular ha elegido como destino de toda la artillería de sus fragatas a la concejala de Urbanismo, Claudia Márquez, es algo meridianamente claro.

Puede que haya sido ella misma la que se haya postulado para recibir las descargas de fusilería, también es verdad. Claudia se ha movido bastante estos años por el tejido vecinal, implicándose en el desarrollo urbanístico de zonas de la ciudad que han sido dejadas de la mano de Dios (dios es un alcalde de barrio) en las últimas décadas, y eso le da puntos, claro. Positivos, de cara a las asociaciones de vecinos -integradas, como bien es sabido, por votantes- y negativos, de cara al checklist que sus antónimos del PP le estarán preparando.

Y digo que ella misma se ha buscado el problema porque Claudia Márquez se ha visto en el centro del escándalo de las obras de rehabilitación de la Barriada Bazán, histórico nicho de votos socialista, según dicen. Algo no encaja en ese asunto, ciertamente. La intervención de ESISA como intermediaria en la gestión de la tramitación de las subvenciones es digna de ser estudiada con calma, pero se ha criticado duramente que haya sido la propia concejala de Desarrollo Urbano y Presidenta del Consejo de administración de ESISA la que haya ido a presentar petición de investigación ante la Fiscalía provincial de Cádiz, que ha derivado en una denuncia tramitada por dicha institución el pasado septiembre, para asombro de la ciudadanía y solaz de los partidos opositores.

La justicia dirá (o no, vid. Caso de la caja municipal) qué ha ocurrido con la Barriada Bazán y ESISA, pero ayer amaneció con un nuevo ataque de Loaiza -quien todavía no ha dicho si se volverá a presentar como alcaldable o dejará su lugar a María José de Alba o a Carmen Roa- a Márquez, acusándola haber cometido "irregularidades" en la construcción de una vivienda familiar en el centro urbano de la ciudad. Esta crítica etérea del líder popular se basa en comentarios de vecinos y en supuestas irregularidades. ¿Qué es una supuesta irregularidad? Si Claudia Márquez ha incumplido la ley, ha prevaricado, ha infringido la normativa urbanística, Loaiza debe denunciarla y que salga el sol por Antequera, pero señalar con el dedito y manchar el buen nombre o el prestigio de alguien -aunque sea una proactiva concejala de Urbanismo- y pedirle que pruebe que no ha infringido el PEPRICH no creo que sea la línea a seguir para llevar una oposición aseada.

La vilipendiada edil ha anunciado que acudirá a la vía judicial para proteger su buen nombre. Eso es lo que tiene que hacer. Y como si esto fuera una vieja ordalía, el que pierda el juicio que entregue su acta de concejal y vuelva a lo redondo de la calle. ¿Sería lo suyo, verdad?

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