La esquina del Gordo

Mañana pucherazo

Mañana solo será una fecha más o, mejor, otra etapa en la escalada a contra reloj cuya cumbre ya tiene fecha concreta cuando ya no existan charnegos con memoria

Para qué andar con rodeos. Pucherazo: “Fraude que consiste en alterar el resultado de unas elecciones mediante cualquier tipo de manipulación en el recuento de los votos emitidos". Ni quito ni pongo rey, simplemente leo y miro hacia Cataluña.
No, no se alarme, todo está atado y bien atado previamente; mañana solo será una fecha más o, mejor, otra etapa en la escalada a contra reloj cuya cumbre ya tiene fecha concreta cuando ya no existan charnegos con memoria y solo queden las cosechas podridas de los que, odiando a España, han ido catequizando a generaciones hasta conseguir independentistas de charanga y pandereta. 
Que lo de mañana será un pucherazo a bombo y platillo no hay lugar a dudas. Lo curioso es que parece ser que la derechona catalana, hegemónica siempre, haya desaparecido, porque junto a la de los vascos representaban al capitalismo, única doctrina que han practicado y que tan bien les ha ido históricamente, hasta el punto de que siempre supieron adaptarse y a que la explotación a charnegos y maquetos, con sus virtudes y sus necesidades de trabajar para subsistir, parecieran obras de caridad cristiana. ¿Dónde estará escondida hoy?
No busque explicaciones decorativas teniendo como hemos tenido las declaraciones del siniestro Vicepresidente segundo de este ¿gobierno?: "No hay una situación de plena normalidad democrática en España". Que este comunista de saldo tenga la desvergüenza de decir esto, no lo hace con la intención de animar a la regeneración, sino para lanzar a los cuatro vientos el principio de su triunfo. Él y sus secuaces, con la complicidad y subordinación del necio y engreído Presidente, desde el primer momento han contribuido a socavar las instituciones, desde la Corona hasta la independencia del Poder Judicial y, de paso, acabar con la iniciativa privada, el libre mercado, las distintas opciones educativas, la investigación, todo con la nacionalización como amenaza, que es tanto como la abolición de todos los equilibrios para que prevalezca un solo poder: el ejecutivo o, mejor, el ejecutor de cualquier pensamiento que no esté programado por el Estado y que para esto puede pactarse hasta contra los que pretenden derribar la propia democracia sui géneris que padecemos. Decir lo que ha dicho es una muestra más de su chulesca impunidad.
Al final resultará que la pandemia sanitaria que tantos muertos está causando y cuya estancia entre nosotros será larga a pesar del negocio de las vacunas, o precisamente por ello y gracias a ello, podría resultar menos trágica que la pandemia moral que este individuo y toda su cohorte de esbirros está provocando y cuyo anuncio ya lo ha hecho con el desprecio que lo caracteriza. 
Dicho lo cual habrá que reconocer que la intención del siniestro Vicepresidente la mueve su soberbia y sus propios intereses; que la verdad sólo está en manos de los que manejan el poder y que a corto plazo todo esto desembocará en una dictadura en la que el ser humano pasará a ser un número cuya dignidad, identidad e intimidad dependerán de los carceleros de este gulag que ya se divisa en el horizonte. No es pesimismo, pero tiempo al tiempo.
Y no lo olvide: Mañana pucherazo.

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