Análisis

pepe pettengHi

Malos tiempos para la crítica

El año pasado hubo quien se quejó de que las agrupaciones están politizadas. Y este año vuelven con la misma matraca. Lo que estos seguidores de Doña Cuaresma entienden por 'politizadas': que el letrista, un poné, dé un repaso a la Corona o a los obispos.

El próximo ex concejal Pepe Blas -que ya se ha llevado dos cosquis en este COAC- calificó a Las Niñas, pregoneras en 2018, de 'estar politizadas y rozar el ridículo' por pedir que el susodicho firmara el bono social (que sigue sin firmar).

¡Pues claro que el carnaval está politizado! También cuando se canta a la unidad de España, a la Virgen del Rocío o a cualquier pía cofradía. Pero los seguidores de Doña Cuaresma sólo ven la política desde un lado, aposentados en su universo apolítico que, como se sabe, es de derechas. O sea, que están conformes con las reivindicaciones del pueblo siempre que el pueblo no tenga reivindicaciones.

Malos tiempos para la crítica. Ya los negros perros de la censura persiguen a raperos, titiriteros y cómicos. Ya verás cuando empiecen a desfilar los autores del Carnaval por el juzgado. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, nos preguntaremos.

De momento, el mismo susodicho de antes advierte a la comparsa de Nene Cheza de 'responsabilidades penales', y de algo de una freidora que no se entiende muy bien…

¡Que esto es Carnaval! Y el aguijón de la crítica debe apuntar a lo alto, al poderoso, al abusón y al que hace de la gestión pública una prolongación de sus intereses personales. E ironizar -sin insultos, eso sí- sobre lo divino y lo humano está en los genes del Carnaval.

Otra cosa es el chistecito facilón y anodino como un pescado en blanco, sin condimento. Piropillos pemanianos, versos cursis y trinos pretenciosos envueltos en bisutería y purpurina. ¡Qué daño han hecho las olas de la Caleta que es plata quieta!

Para eso me siento a ver Teletienda.

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