Recibo con emoción y tristeza la noticia de que Cien años de soledad será convertida en una serie por una gran plataforma digital de entretenimiento. Entusiasmada y expectante, pues no me puedo negar la curiosidad de cómo dará Macondo en pantalla, cómo será la conversión de carne de papel a piel y huesos de los personajes que tanto he amado e idealizado desde la adolescencia. Sin embargo, extirpando mis egoístas impulsos del razonamiento, suponemos que este anuncio no le hubiera hecho ni pizca de gracia al propio Gabo ya que García Márquez siempre fue reacio a la adaptación cinematográfica de su obra cumbre. Y esto sí que es todo un clásico, la traición a la memoria. Aquí en nuestro Macondo chico también somos muy olvidadizos con las voluntades ajenas, como la del Marqués del Real Tesoro que donó a la ciudad el edificio Valcárcel para un uso social y ahí está, carne de especuladores y condenado a cien años de soledad...

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