El escritor y periodista francés Denis Jeambar, y el filósofo Yves Roucaute en su libro El elogio de la traición, teorizan sobre el arte de gobernar por medio de la negación, afirmando que la misma se erige en la auténtica fuerza motriz de la política en sí y para sí misma.

Mantienen que “la traición es la expresión política que como norma se suele dar en democracia”. A partir de este planteamiento, con la que nos está cayendo, piensen ustedes lo que quieran. Ya sé que cada cual acusará al de enfrente de la falta de lealtad de la que el que acusa también puede carecer, pero es un ingrediente que suele viajar dentro de la mochila particular de cada uno aparte de la propia conciencia, del color del cristal de las gafas que lleve puestas en cada momento y de cómo se tenga de vacío el estómago.

Aunque sobre esto último ya hemos podido comprobar que en El Puerto algunos son capaces de tragarse panarrias, bichitos de luz y cortapichas en adobo con tal de seguir viviendo del cuento y engañando a propios y extraños repartiendo hasta cajas de cartón.

Pocas veces el bien común ha prevalecido entre la clase política de nuestra ciudad en los más de cuarenta años de democracia que llevamos por delante. El ‘todos a una’ que debiera ser el leitmotiv de cualquier gobernante sin excluir la necesaria crítica de mejora, se ha transformado casi siempre en la negación y la traición como sistema de desgaste al contrincante político de turno.

Las consecuencias son obvias con solo mirar las calles, las casas, las empresas deslocalizadas y los comercios de El Puerto. Curiosamente ha tenido que ser esta maldición viral que nos asola y el buen hacer de toda la corporación actual al unísono, la que ha conseguido que tanto gobierno como oposición municipal estén trabajando coordinadamente para minimizar en lo posible las secuelas actuales y venideras fecundadas por ese mal bicho.

Algunas señorías –cuya dignidad les viene grande- de las que cohabitan en la Carrera de San Jerónimo deberían echar una miradita hacia nuestro Consistorio y actuar en consecuencia. Ahora lo que toca es salvar vidas y ayudar a los más necesitados con el esfuerzo de todos. Después ya hablaremos.

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