Análisis

tito Valencia

JCC

Siempre lo he dicho: hay un antes y un después en la Semana Santa con la JCC

Siempre es agradable poder celebrar un cumpleaños, o poder contarlo, es señal de que camina junto a él, que no es poco. Pero en este caso es un inmenso placer poder contar que una querida asociación cumple 40 años y que uno fue testigo activo de su nacimiento. No es fácil que una asociación -sí, asociación; porque para mi la JCC no es una cuadrilla de cargadores es toda una asociación de cargadores al servicio de la Semana Santa de La Isla- cumpla cuarenta años y siga siendo un puntal en la Semana Mayor de nuestra ciudad.

No es la primera vez que escribo de mi querida asociación. Pero cuarenta años de historia no se pueden dejar pasar de largo. Cuarenta años son muchos. Y dan para mucho. Se habla de la evolución que ha tomado nuestra Semana Santa. Una evolución donde ha aumentado el patrimonio artístico, la base cultural que rodea a las cofradías. Hoy, en las cofradías en la calle, se busca el arte barroco de los pasos, el bordado de los palios, de los mantos y de los atributos. También nos recreamos con una buena banda de música que sepa interpretar y acompañar al misterio que lleva delante. También la carga manteniendo sus esencias ha evolucionado, no es igual para todos los pasos. Y de todo esto, ha sido arte y parte. Siempre lo he dicho y lo mantengo. Ha habido un antes y un después en la Semana Mayor isleña con la JCC. Fue un día de un mes de Cuaresma, hace ya cerca de cuarenta años, en un pequeño escenario, de un pequeño pero gran teatro de un entrañable e inolvidable colegio de esta ciudad, donde el embrión de la JCC celebrábamos nuestras reuniones. Hoy los que empezamos aquel sueño, nos tenemos que sentir orgullos de un trabajo bien hecho. No nos podíamos imaginar que aquel proyecto tan loco y tan arriesgado iba a perdurar tantos años. Que aquel valiente proyecto iba a transformar nuestra Semana Santa. Ese proyecto hizo que la Cuaresma isleña se rodeara de cultura. Creación de carteles distintos. Creación de conciertos impensables en aquellos años. Creación del Pregón al cargador. Es muy difícil no emocionarse al escribir de ello. Decía yo, en la presentación de un pregonero amigo, que era muy difícil abstraerse de tantos recuerdos. Recuerdos debajo de los palos, recuerdos de capataz, recuerdos de una convivencia feliz con los amigos, recuerdos al final de las recogidas con multitud de anécdotas. La JCC está llena de anécdotas y también de muchas mentiras eh. Pero todo cabe en este mundo de la carga. Pero les puedo asegurar que fue una experiencia inolvidable.

Hoy la JCC sigue siendo parte activa e importante de nuestra Semana Santa, innovando, evolucionando y llenando de actos la cuaresma. Siempre al servicio de las cofradías y de La Isla, sin pedir nada a cambio ¿Qué sería hoy de la semana santa isleña sin la JCC? No lo sé. Pero sí que sería distinta. Yo sigo pensando que a la JCC, base de la carga isleña, todavía está pendiente de que se le reconozca lo que hizo y lo que sigue haciendo, por la carga y por la Semana Santa isleña. Felicidades amigos.

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