Intercambiables

La oposición no es ni debe ser ni puede ser esto. Tiene que ser algo constructivo, algo fiscalizador de verdad, de lo importante. Es que de no ser así se convierte en una caricatura de sí misma

La buena noticia de la instalación de los fondos de la biblioteca del Almirante Lobo en el restaurado palacio municipal ha sido motivo de críticas de la oposición al gobierno de Patricia Cavada. ¿Por qué han desaparecido ejemplares valiosos de la colección? No, no, porque se ha producido un "cambio estético". Desde los actuales responsables municipales se les ha dicho que las anteriores estanterías, el conjunto armónico que hemos conocido en la primera planta del edificio consistorial anterior, era irrecuperable y, por ello, se han adquirido modernas librerías. Me malicio que la crítica de la oposición popular sería intercambiable. Los socialistas hubieran dicho lo mismo, más o menos. Es así la ramplonería política. Lo importante es que la custodia de los fondos bibliográficos del Almirante Lobo, su generosa donación a la ciudad, con piezas verdaderamente notables, hayan sido preservadas de "pérdidas" y demás. El Archivero-Bibliotecario de la ciudad, José Luis López Garrido, es un gran profesional que se ha preocupado no sólo de este fondo extraordinario sino del Archivo Municipal, una de las indudables riquezas de la Ciudad, que es y ha sido la "niña de sus ojos" y por lo que ha peleado sin descanso. El dios de los justos y benéficos le ha concedido el beneficio de ver hecho realidad su sueño de tener un Archivo en condiciones, un lugar para los investigadores, y la Biblioteca Lobo más o menos intacta, eso sí, con "otra" estética.

Creo que las mudanzas que se producen en estos días y que preludian la inauguración del restaurado y rehabilitado y modernizado edificio consistorial debería ser una causa de gran alegría, no sólo porque la ciudad posee uno de los mejores de España sino por lo que significa de progreso cierto y ejemplo de muchas otras obras que ejecutar en San Fernando, que tanto retraso llevan, como la Casa Lazaga, la antigua Cruz Roja… Denunciar el cambio de estética es no entender de qué va esto o andar a ciegas por un camino político que no va a llevar a ningún sitio. Bueno. La oposición no es ni debe ser ni puede ser esto. Tiene que ser algo constructivo, algo fiscalizador de verdad, de lo importante. Es que de no ser así se convierte en una caricatura de sí misma. Personalmente me gustaría una oposición que también aplauda y alabe lo que está bien hecho, lo que es bueno para una ciudad. Y sea inflexible con aquello que no se hace bien, aquello que nos perjudica y habla mal de nosotros mismo. No es lo que se acostumbra. Ni aquí ni allí ni en ningún sitio. Una lástima. Pero hablo de esto, hablo de lo que viene bueno, no de lo intercambiable, lo pedestre, lo que cansa y te expulsa de la política. Una restauración como la que se ha hecho de las Casas Consistoriales, con su innovación y su respeto a lo tradicional, es lo que hace que te sientas orgulloso, involucrado y solidario.

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