Polémica Elías Ahuja, el gaditano que da nombre al colegio mayor de Madrid con expulsados por gritos machistas

Si te sientes homófobo o simplemente te da coraje que la gente tenga una identidad fuera de lo considerado tradicionalmente como normal, tienes varias opciones. La primera es comer ajo y beber agua, siempre en el caso de que no tengas ánimo para cambiar tu forma de interpretar el mundo, de empatizar. Lo que pasa es que esta opción no es nada amable con la gente que sufre por el desprecio de la gente como tú. Y, claro, con este artículo, con toda mi poca vergüenza –que es poca-, lo que pretendo es que te haga pensar, por si, por un casual, cambias. Otra opción es usar tu cabeza reflexiva y, al mismo tiempo, darle un poco de vidilla a tu cabeza imaginativa: Ponte en el lugar de todas esas personas que no se sienten heterosexuales en su cotidianidad. Desnúdate, mírate en el espejo, gústate, comienza a disfrutarte, no te hundas en el concepto de pecado.

Y ahora, plantéate la posibilidad de indultarte, de quitarte la mascarilla social, y créete otra persona, con otro sexo, con otros sexos, con ningún sexo, con sexo cambiante, oscilante, iridiscente. Y proponte respetarte y reclamar respeto. Otra alternativa más salvaje es hacerte homofóbofobo. Es decir, cambiar de sitio tu diana, y en vez de odiar la diversidad, ponte a odiar a la gente que odie la diversidad.

De esta manera, mantendrás tu gustirrinín por odiar, así en general, pero con otro enfoque más justo, pues te dará repelús el que tiene la posición dominante y no la persona que sufre. Es posible que con esta opción, acabes odiando tu yo-pasado, pero no pasa nada: quién no ha hecho algo de lo que se arrepiente. O bien, mucho más fácil, aprende a respetar a quien no te daña. Es fácil. Piensa que estas personas que tanta rabia te dan y que son objeto de tus insultos no son, por su condición o identidad, quienes te suben la factura de la luz.Si nada de esto te funciona, no te comas la cabeza. Cada vez sois menos y, con un poco de suerte, tu pensamiento inquisitorial en breve dejará de tener importancia en esta sociedad.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios