Con este juego de palabras y sabiendo que a buen entendedor, pocas palabras bastan, me anticipo a emplazaros a que en apenas una semana viviremos unos días en los que las familias, amigos, compañeros, se dividen entre tradición, religión, importación de fiestas y costumbres.

El hecho en sí es que en realidad, todos celebramos algo, quizás no lo mismo, pero si es cierto, que algo celebramos.

Me cuentan, leo, y hacen que me traslade a ese Puerto Romántico de hace algunas décadas, en el que nuestro Mercado de Abastos se ponía “guapo” para la Fiesta de los Tosantos.

Eran los propios comerciantes, quienes con su ingenio y creatividad, regalaban a la ciudad unos “puestos” donde los productos del tiempo eran claros protagonistas.

Castañas, nueces, dátiles, avellanas “de los toros” y si nos ponemos dulces, los “huesos de santos”, eran productos que no podían faltar en cualquier mesa portuense; al menos en estos días.

Imagino, el ambiente tan familiar que se crearía en torno a esas “mesas camillas” con su estufa bien caliente, abrigándonos con la ropa propia de dicha mesa, conversando o viendo en la televisión algunos de esos programas familiares que en mi caso echo en falta en nuestras televisiones.

Ya ni el tiempo es el que era, hasta el frío parece que no quiere acompañarnos.

Ahora somos más de calabazas que de castañas, mas de Hiper Chino que de Ultramarinos, más de truco y trato.

Y no voy a ser yo el que diga que no estoy abierto a la multiculturalidad, pues claro que sí, máxime cuando ya tienes hijos y entiendes que debes enseñarlos a respetar todo tipo de costumbres, incluso a disfrutarlas y si nos ponemos a investigar, nos daremos cuenta que en aquella España del siglo XVIII ya se “jugaba” en estos días con calabazas para invocar a espíritus protectores.

Quien me conoce sabrá que no siempre he pensado así, pero hay que saber adaptarse a los momentos y a la vida, pero siempre, sin olvidar de dónde venimos, sin olvidar nuestras tradiciones y por supuesto nuestra religión y nuestra cultura.

Aún así, me despido bajando calle San Sebastián camino hacia el Mercado, que voy a por unas “castañitas”.

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