A la gente le sienta fatal llevarle la contraria. Que piensen que no pueden salir, estar, hacer lo que han hecho toda la vida. La gente es que es mu mala y está mu desesperá, dijo la vecina del tercero en un pifostio con la del cuarto, por un quítame allá un tendedero.

La gente está asustada y cansada. Por este orden. Desconfía de un virus que a determinadas personas mata y que a otras no les pase ná o casi ná. Eso es según cada cuerpo. Pero lo tienen que investigá. La desesperación tiene tallos de mala hierba. La resignación abolida por el estado de bienestar, no aparece para paliar el malestar.

Eso y que no haya ni vacunas ni garantía de sanar, pone a la gente al borde de ser borde, crispada, triste, aburrida… Hace frío. El frío, como todo, se nota más si lo piensas. Los cielos están sucios, a lo mejor con una mascarilla de nubes, para no contagiarse él tampoco. Todo cerrado menos cuatro cosas. Toda esperanza cercenada, rota, perdida.

La gente está a la que salta. Hablando sola. Subiéndose por las paredes. Reprendida. Asustada. Pongo un ejemplo: Mi vecina del bajo. Iba al médico, a consulta del de familia casi todos los días. Luego iba a gimnasia por lo de los dolores articulares, que se le mejoraban y, al terminar, con sus compañeras de grupo iba a un bar y desayunaban o cerveceaban, según.

Hoy no ve al médico de familia ni con un ataque al corazón, la gimnasia se acabó por los contagios que pudiere haber y los bares cerrados le han disminuido el jolgorio. Cuando se cabrean con algo o alguien, normalmente, dice que ella no se lleva bien con esa gentuza, y que el marido es un cacho pan, pero ella es un bicho.

A lo mejor es el nada nuevo bajo el sol. Sisita me remite un wassap en el que critica seriamente a los políticos. A los de todos los partidos. Ninguno es leal con los votantes, sino con la estructura de su propio partido. Dice. Hoy dicen blanco y mañana digo, y son tan desiguales, tan diferentes en su credibilidad, que negando y afirmando, según, desmienten su propio crédito.

Hoy todo está bien, pero mañana mal, o peor dentro de media hora. Mejor que vayan a un psiconauta, porque el entendimiento y la voluntad lo tienen desiguales.

La Sisita es impía. Cierra el comentario diciendo que todos deberíamos huir de esos políticos.

Por la tarde, estilo político ella, me pone un gmail en el que critica a la real academia porque en la palabra cráneo, de kranos, caja ósea, pone que donde está contenido el encéfalo. ¿Y el cerebro por qué no ponen el cerebro que es lo que la gente entiende más, si no ha estudiado medicina?. No le contesto. La desesperación ordenada dentro del cráneo tiene esas cosas.

Por la noche me da pena y le contesto. "Creo que habrá que poner la nada de nuevo en las palabras. Así iremos mejor. Eso será crear". Contesta. De vez en cuando un poeta agacha la cabeza y casca. Cuídate.

Como ven los políticos desaniman las almas y las aíslan. Cobrando sin cumplir su obligación. Gentisterio.

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