Análisis

José Joaquín León

Final de Liga sin disparates

Sería más razonable prescindir de las jornadas aplazadas y reducir la competición

La pasada semana iba a ser importante para aclarar el calendario de competiciones. Sin embargo, seguimos igual. Es imposible, porque el fútbol profesional no depende sólo de lo que decidan la FEF y la LFP en España, sino que estará condicionado por las resoluciones de la UEFA, y hasta por la Organización Mundial de la Salud y los gobiernos. Los contratos de los futbolistas terminan el 30 de junio, un detalle a considerar. No se pueden prorrogar por decreto ley sin el consentimiento de los interesados. Por consiguiente, alargar la competición hasta julio o agosto no es viable. Originaría enormes problemas técnicos y burocráticos. Se debe asumir un escenario para la temporada que no se prolongue más allá del 30 de junio.

La propuesta de Javier Tebas para jugar cada 48 horas sería inasumible por los futbolistas. Apenas quedaría tiempo para entrenar, pasarían los días viajando, habría un mayor riesgo de lesiones sin tiempo para la recuperación y, en general, la competición estaría adulterada exclusivamente por fines económicos. Parece imposible que los futbolistas acepten jugar más de dos partidos cada semana.

El tiempo avanza. En España, el estado de alarma se ampliará al menos durante dos semanas más, hasta el final de la Semana Santa (12 de abril), lo que obligará a suspender otras tres jornadas. Es decir, que afectará a los partidos Cádiz-Alcorcón, Huesca-Cádiz y Cádiz-Tenerife, que se sumarán a los dos ya aplazados, en los que tocaba jugar frente a Rayo Vallecano y Numancia. En los pronósticos más optimistas, se supone que la competición se reanudaría en mayo, por lo que también quedarían suspendidos los partidos Elche-Cádiz y Cádiz-Oviedo, como mínimo.

Por consiguiente, si la Liga Smartbank se reanudase a principios de mayo, con el Extremadura-Cádiz (o con el Cádiz-Rayo, si corren el calendario), habría que recuperar un mínimo de siete partidos aplazados, más los cuatro partidos previstos en mayo, más dos eliminatorias de ascenso (del tercero al sexto clasificados), lo que hace un total de 15 jornadas en un periodo de dos meses.

Hasta ahí sería factible, ya que se trataría de jugar dos veces por semana. Pero si las medidas del coronavirus se prolongan hasta mediados de mayo, ya no daría tiempo; a no a ser que jugaran tres veces a la semana, como está sugiriendo Javier Tebas. Todo es provisional, por supuesto, hasta que no se conozca cuándo pueden disputar partidos de nuevo. Y no depende sólo de jugar a puerta cerrada o a puerta abierta, sino que hay que viajar, los hoteles han cerrado, y los futbolistas, entrenadores y personal deportivo también se podrían contagiar.

Una opción más razonable sería prescindir de las jornadas aplazadas y reducir la competición. Es decir, de los 11 partidos de Liga que restan, sólo disputarían los cuatro, cinco o seis últimos, en el orden que estableció el calendario. Perjudica a algunos clubes, pero mantiene el espíritu de la competición, al beneficiar a los que acumulan más méritos hasta ahora. Esta posibilidad sería mejor.

Pase lo que pase, insisto: Manuel Vizcaíno debe permanecer muy atento, para que al Cádiz no le marquen goles de despacho.

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