Análisis

Tito Valencia

Feliz Día de Andalucía

La transformación tanto cultural como educativa es enorme, pero sigue necesitando ayuda

Hoy es el Día de Andalucía. Cada año me resisto a no reflejar en mi artículo el significado que tiene, que debe tener, para todos los andaluces, esta fecha. Es como mi pequeño y humilde homenaje a un tiempo político que sabíamos a dónde queríamos llegar. A pesar de todos los argumentos que se le han querido dar, los andaluces solo perseguíamos conseguir una cosa, la igualdad con todas las regiones de nuestro país. No queríamos seguir siendo la marginada del sur. Hoy cuarenta años después, el resultado es netamente positivo. Con luces y sombras, pero un recorrido difícil que ha sido positivo.

Hoy celebramos el Día de Andalucía en un momento borrascoso para la unidad de nuestro país. Como también un momento donde coexisten fuerzas políticas que ponen en duda la continuidad de la descentralización de España. Fuerza o fuerzas políticas que están en el gobierno en forma de okupas, esperando la menor oportunidad para pedir la supresión de la autonomía. Por consiguiente difícil, difícil momento para nuestra Comunidad. Aquí en nuestra ciudad esta fuerza política, contraria a la forma de gobernar que los andaluces decidimos en una gran manifestación, celebra un encuentro público con el tema de Autonomías o Pensiones. Una dualidad que tiende a tocar un asunto de mucha sensibilidad como son las pensiones. Pero un debate que esconde el verdadero sentimiento de esta fuerza situada en el extremo de la derecha de nuestro país, ir creando conciencia del perjuicio que son las autonomías.

No se puede decidir sobre autonomías o pensiones. Las dos están garantizadas en la Constitución y son unos derechos adquiridos y los políticos, y los partidos tienen la obligación de garantizar estos derechos y de mejorarlos. Y los problemas que puedan existir, que existen, hay que mejorarlos negociando, buscando la igualdad con los demás, avanzando y no retrocediendo, es decir haciéndolo desde la política. El autogobierno nos dotó de unos servicios públicos donde todos los andaluces teníamos, y espero seguir teniéndolos, los mismos derechos. Unos servicios públicos en igualdad de condiciones que los demás y esto, hoy en discusión en nombre de no sé qué libertad, hay que conservarlos. La única libertad es la que garantiza a todos los ciudadanos, sin distinción, los mismos derechos.

Frente a estos desafíos con que se enfrenta hoy nuestra autonomía, existen los que ahora se quieren apropiar del andalucismo. Bienvenidos sean si con este movimiento se refuerza nuestra identidad para conseguir mejores prestaciones. Pero los andaluces estamos hoy más preparados y sabemos diferenciar a los oportunistas. Andalucía, cuarenta años después, es otra. La transformación tanto cultural como educativa es enorme, pero sigue necesitando mucha ayuda, con muchos déficit, principalmente el paro. Este es y ha sido su principal problema, no crear un circuito industrial que cree empleo de calidad. Y otro problema, los andaluces nos lo tenemos que creer, sentirnos orgullosos de lo que somos, Andaluces. Feliz día de Andalucía.

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