Son las primaveras la estación ideal para el comienzo de las celebraciones festivas. A partir de la misma, las ciudades convierten las calles en un escenario público abierto, donde la multitud de ciudadanos con su asistencia colaboran en hacer más largos los días, certificando con su asistencia la aprobación de los actos que se presentan.

Las celebraciones religiosas son, en muchos lugares y nuestra ciudad es una de ellas, las que suelen tener mas protagonismo. La Isla desde que se acaba la cabalgata de Reyes comienza a anunciar la primavera con los preparativos de la Semana Santa. Como también anunciamos que la primavera se termina con la llegada del Corpus. Otra fiesta religiosa que en nuestra ciudad tiene unas connotaciones especiales que le dan su propia personalidad.

El Corpus que debe ser, tiene que ser, la principal celebración de la Iglesia y de los creyentes, siempre ha sido en La Isla muy especial. Evidentemente el tiempo y las circunstancias han dejado su huella y el Corpus ha tenido que ir adaptándose a las mismas. Pero después de un periodo de decadencia, la brillante (como el sol) fiesta de la Iglesia continúa su camino para recuperar su esplendor. El Corpus es una fiesta especial, es una fiesta importante para la ciudad, religiosa pero también cultural, también con su historia. Tenemos una procesión con una gran solemnidad. Con una gran participación de colectivos católicos, sociales, culturales y con una gran presencia de las autoridades civiles y militares.

Pero si queremos que sea un referente atractivo para la ciudad, para atraer visitantes, tenemos que implicarnos todos los activistas de la Iglesia y de los círculos económicos y sociales de la ciudad. Y es esa, esa ayuda de todos y especialmente de las hermandades y cofradías, lo que necesita y espera esta fiesta religiosa y cultural de nuestra ciudad para eso, para que luzca más que el sol.

Pedía nuestra alcaldesa en su discurso de investidura ayuda para la ciudad. Se preguntaba si seríamos capaces de ganar las metas que nos propongamos. Yo creo que sí. Pero tenemos que arrimar el hombro todos. Cofrades y comerciantes. Los cofrades montando altares y alfombras. Los comerciantes participando en el concurso de escaparates. Cierto que hay un número, pequeño, de hermandades que siempre muestra su colaboración, pero del resto nada se sabe. Y sobre todo las sacramentales deben implicarse mas. Sabemos que estas tienen su propio Corpus, pero este es el de la ciudad, es el principal. Tenemos que conseguir aumentar el número de altares y alfombras y que estos se puedan montar el día antes de la procesión para que puedan ser visitados. Hay que buscar la forma de cómo hacerlo, cómo se pueden financiar y así ayudar a las hermandades. La cuestión es aumentar el número de participantes. Otras ciudades cercanas lo hacen. Montan en gran número. La ciudad se pasea el sábado contemplando los altares y alfombras montados. Es una atracción, son una gran atracción. La ciudad vestida de gala. O como dice Antonio Burgos, La Majestad en Público de la Sacramental del Sagrario.

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