Análisis

María González Forte

Excesivos Reyes Magos

Si a los mayores nos llegan a decir cuando éramos niños que los Reyes Magos tendrían que competir con tanto intruso de barba blanca, nunca lo hubiésemos creído.

La disminución de la natalidad hace que las cartas pedidas a sus majestades desde los hogares de tíos, abuelos o amigos, para un único niño se multipliquen, y que el Día de Reyes, el menor acabe algo agobiado, sin saber con qué jugar. Demasiados niños de nuestras sociedades reciben y reciben y reciben. A veces, más de lo que necesitan para jugar como siempre, con otros niños, un parque donde correr y un adulto vigilando. No nos damos cuenta que, en este continuo empeño de satisfacer deseos excesivos e inmediatos, decrece la ilusión. Alguno acabará el día bronqueado porque deja tirado lo que los Reyes creyeron que deseaba tanto.

He pasado el primer trimestre colaborando con otros compañeros, en un taller: 'Educando en solidaridad', presentado a los Centros a través de la Oferta Educativa. En casi todas las sesiones, se muestran, según la edad, videos con los rostros de otros niños del mundo. En uno de ellos, "Sembrando chocolate", se va comparando el día completo de dos hermanos de Costa de Marfil con otros dos de España. Las conclusiones las sacan los propios alumnos, asombrados de cómo pueden ser felices trabajando todo el día, desde muy pequeños, y que al caer la tarde, quieran jugar y cantar.

- Si no tienen casi nada-, nos dicen. Y es verdad que no tienen acceso a escuelas, que muchos van descalzos, que juegan con juguetes fabricados por ellos mismos…

A los mayores, también nos cuesta entenderlo. Deduzco que la felicidad no les viene de lo que tienen, sino de con quienes pasan los días. Los niños del poblado nunca están solos. Tanto el escaso aprendizaje escolar que reciben, como su trabajo en el cultivo del chocolate que nunca probarán, o en la extracción de la mandioca, son tareas grupales. Me falta espacio para exponer otras conclusiones. Hoy, solo quiero recordarme que tener no es sinónimo de felicidad. Que los excesos, acaban con los deseos. Que menos, es más.

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