Análisis

José guerrero 'yuyu'

Esperando un milagro

El Cádiz es víctima de su propio conformismo, de su falta de ambición

Que todo el cadismo desea que hoy se alineen todos los planetas no es ninguna novedad. Que la mayoría de cadistas no confían en el milagro, tampoco. Y es que cuando las cosas están en tu mano no es buena idea dejarlas en manos de los demás. Y por segunda temporada consecutiva vemos desvanecerse el sueño del play-off, aunque en esta todavía cabe esperar el milagro. Pero incluso aunque este se produjera, hay que invitar a la reflexión. El Cádiz es víctima de su propio conformismo, de su falta de ambición. Argumenta Cervera que se está en el límite de los puntos que se pueden conseguir y no seré yo quién lo discuta. Pero jode tela que ese límite siempre sea negativo, aunque solo sea por uno o dos puntos. Por segunda temporada consecutiva el equipo ha sido víctima del 'Síndrome de los 50 puntos'. Se consiguió la permanencia y ya todo lo demás parece no importar a mucha gente. Y ese es el error. De otra manera no se explica que una vez conseguido el objetivo se sumen tan pocos puntos desde ahí a final de liga. Y considero que el objetivo inicial debe ser la permanencia, pero una vez alcanzado hay que enterrarlo de inmediato y apostar al cien por cien por alcanzar el play-off o ascender directamente. Todo lo demás es conformismo. Y así no vamos a ascender jamás. Cervera me parece un gran entrenador, muy bueno, y un tipo que va de frente, pero tan solo le achaco algo de falta de ambición en momentos puntuales. Si me preguntan si debe seguir les diría que sí, pero con objetivos variables en función de cómo se dé la temporada. Porque creo que no es un problema de plantilla o de calidad, es un problema mental. De manera subliminal la consecución de la permanencia se instala en nuestros cerebros con la satisfacción del deber cumplido y ahí muere todo lo demás. Y ahora no me vale el "sí se puede", porque no podemos. Los que pueden son otros haciéndonos un favor de dimensiones galácticas. Y está por ver qué pese a ese favor nosotros podamos ganar en Gijón, cosa que no discuto, pero que vistas las circunstancias actuales es algo que se puede poner en cuarentena. Y cada cual tendrá su balance de la temporada. Unos estarán contentos, otros resignados y otros, entre los que me incluyo, tremendamente decepcionados si no nos metemos en play-off. Que sí, que muy feliz y agradecido por estar otra temporada en Segunda, pero que eso, amigo, se consiguió hace muchas jornadas. Por mucho que a alguno les pueda parecer exagerado, los clubes crecen a base de exigencia. El conformismo asegura sobrevivir, pero nunca progresar. Así que nos toca decidir con qué queremos quedarnos. Y no olvidemos un detalle importante: aquí se exige porque se sabe que hay calidad para responder a esa exigencia. No se exigen imposibles. Dicho todo eso, solo queda demostrar orgullo ganando en Gijón y esperar un milagro del Córdoba. Y si finalmente se consigue, ojalá, en vez de agradecer milagros tocará hacer examen de conciencia para evitar situaciones similares en próximas temporadas. Oremos.

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