El día de los Reyes Magos es considerado por la iglesia católica como la Epifanía del Señor. Epaminondas pertenece a la iglesia ortodoxa griega, en la que esta epifanía se celebra el día del bautismo. La palabra epifanía procede del griego, como el investigador griego Epaminondas, y significa manifestación en el sentido de poner de manifiesto algo que sea importante.

Pero Epamiondas interpreta que poner de manifiesto algo importante no puede ser exclusivo de ninguna religión y, por tanto, la palabra epifanía tampoco debe serlo. Así, por ejemplo, cuando un estudiante tiene que hacer un examen o una oposición lo que hace es poner de manifiesto lo que ha estudiado de cara a algo tan importante para él mismo como aprobar un examen. De esta manera, a realizar un examen también podría llamarse hacer una epifanía. Podría decirse: el miércoles será la epifanía de matemáticas.

En el fútbol profesional (y solo en el profesional) lo más importante son los resultados. Los jugadores llevan toda la semana preparando el partido y, cuando el árbitro da el pitido inicial es cuando empieza la manifestación de lo que esos jugadores aprendieron durante la semana de entrenamiento de cara al encuentro. Toda una epifanía en sentido estricto.

Pero la responsabilidad de ese aprendizaje y de los resultados es del entrenador, que debe convocar cada jornada a los jugadores que se encuentren mejor preparados en ese momento. Por tanto, cada partido es también una epifanía para el entrenador.

En este sentido hasta ahora Cervera lo está haciendo de una manera excelente. El objetivo de la permanencia sigue al alcance y más cerca. En esta religión que es el cadismo, concluye Epaminondas que a cada jornada debía llamarse la epifanía de Cervera.

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