Análisis

Enrique Montiel

Elvira

'La Gallega' ha puesto esmero y simpatía, cercanía y calidad a todo lo que hacía

Asihtur ha designado Mujer Trabajadora 2018 a Elvira Loureiro. Cuando se ha hecho público el nombramiento, han llovido las felicitaciones. En esto de los galardones y premios, el jurado falla pero el público tiene la palabra. En Cádiz inventaron el término "cajonazo" para los "fallos". Lo de Elvira Lourerio ha sido puro aplauso. Digo que el patio de butacas universal que es Facebook se ha llenado de me gusta. Y de comentarios entusiastas y felicitaciones. El año pasado ya lo pusieron difícil los de ASIHTUR al premiar a Rosa Prius. No se trata de no gozar con lo que se tiene por ansia de lo que se espera pero la Mujer Trabajadora 2019 compite con dos personas extraordinarias que han dedicado sus vidas a sus negocios de hostelería y a sus familias, estirando de 24 a 36 horas cada día vivido, quiero suponer. En otra mujer pienso para entonces pero ni se me ocurre decirlo a un Jurado que ha tenido dos dianas perfectas.

Elvira Lourerio, como Rosa Prius, no ha surgido a la fama y el cariño de la ciudad por una inteligente campaña de marketing sino por un trabajo abnegado, un servicio excelente. Consciente de las dificultades, ha puesto esmero y simpatía, cercanía y calidad a todo lo que hacía. El resultado se llama "La Gallega", un pequeño bar de la esquina norte de la plazoleta de las vacas, o como se llame porque durante mi vida fue llamada así. No se parecía en nada a ninguno otro. Digo que la cocina gallega que aprendió Elvira de su madre en La Estrada es la que ha venido ofreciendo a sus clientes, haciendo posible una barra de tres líneas, más o menos, en la que todos nos hemos subordinado a la incómodo por un platito de papas a la gallega, de caldo gallego, de pulpo a la gallega, de tortillón de patatas, de patatas con huevos de choco a la gallega… Con la taza de ribeiro tinto o blanco, la cerveza fría… El boca a boca ha ido llegando a todo el mundo. Pero el corazón de esta empresa estaba en una cocina honrada y en una mujer trabajadora a más no poder a la que la vida le puso duras pruebas que ha superado con la ayuda de sus hijos, especialmente Jesús, y su familia. Y también la Isla, que la quiere mucho y la quiere bien, respondiendo de este forma a un modo de trabajar honrado y sincero. No veo otros secretos. Y ASHITUR ahora la premia con este simbólico y feliz Mujer Trabajadora 2018. ¡Qué menos! Pero qué bien, que generosos también sus compañeros que la arroparán como hicieron con otra gran mujer isleña, Rosa Prius, que estará con Elvira en su homenaje y en la memoria de la ciudad.

Muchas felicidades, Elvira Loureiro.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios