Análisis

fernando santiago

Elogio de la barbacoa

No puedo con estos de Podemos. Ahora van y quitan las barbacoas, que llevaban 25 años sin problemas cada sábado del Trofeo en la playa. En Cádiz cuando una cosa se repite al año siguiente ya se considera tradicional y cuando llega a tres hay permiso para pedir una subvención. Pueden ustedes imaginarse si algo lleva 25 años. Pero ha sido llegar el Kichi y los de Podemos, todos ellos tan amantes de Venezuela, y van y las quitan. Como si en lugar de José María González gobernase Maduro. ¿Qué daño hacían esas familias y esos chavales una noche en la playa? Alguien ha dicho que la fiesta se convirtió en un botellón. Bueno ¿y qué? Ya lo dijo el Adri, hoy casi en la clandestinidad : son un ejemplo de libertad. Digo más: creo que nunca debió prohibirse el uso de los palets como combustible, al fin y al cabo todo el mundo no tiene para comprar carbón. Tampoco creo que deba prohibirse hacer fuego sobre la arena porque los tiesos no tienen para comprar una parrilla. Sobre intercambiar fluidos en la playa o cualquier otra necesidad biológica, tampoco hay que ponerse puritano, es un mero ejercicio de la libertad del pueblo. Se hicieron todo tipo de análisis y ninguno estableció que hubiera problemas en la arena o en el agua. Encima había un montón de voluntarios que informaban pacíficamente con sus camisetas rojas, como si fueran brigadas bolivarianas. Estuvimos a punto de entrar en el Libro Guiness, nos faltó un poco de valentía, una actitud más decidida por parte de Teófila Martínez y el PP que sintieron vértigo el día que el Diario publicó en portada el chalet que se había fabricado la Familia Zapata. No sé dónde vieron el problema: una familia humilde que durante una noche vivía la felicidad de tener una segunda residencia en primera línea de playa, como hacen los que tienen dinero en Vistahermosa, el Novo, Roche , Sotogrande o Los Alemanes. ¿Hay que ser rico para disfrutar de algo así? Ahí se vio el clasismo del PP, incapaz de aceptar la lucha de clases de los de abajo contra los de arriba, de la gente contra las élites, de los desfavorecidos por tener un lugar en el espacio público. Si en el mayo del 68 dijeron que debajo de los adoquines estaba la playa, en Cádiz se descubrió que sobre la playa se podía poner lo que fuera porque luego vendría el Ayuntamiento a limpiar.

Así que quiero proponer al alcalde y a Podemos que reconsideren su decisión. Que se dejen de la batalla de coplas con todo ese argot belicista y vuelvan a permitir las barbacoas libérrimas de Cádiz.

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