Como no podía ser menos en una ciudad como El Puerto, esta semana también ha tenido su particular culebrón, que en este caso ha venido de la mano del horario de la Cabalgata de Reyes que se celebrará el próximo 5 de enero.

Todo empezó por un post en la cuenta de Facebook de la concejala de Fiestas, Ana María Arias, que lanzó públicamente la afirmación de que la cabalgata volverá a ser en horario de mañana, después de que el pasado enero la lluvia obligara a tomar esta decisión y la cosa saliera bien.

Partiendo de la base de que un post en una red social no debería ser la manera de hacer un anuncio de este tipo, cuando aún ni siquiera se han elegido a los Reyes Magos de este año, el principal problema fue que con esta afirmación -sin saber en un principio ni siquiera el horario previsto, que luego se anunció en otro post de la misma red social- la concejala llevaba la contraria a la recomendación hecha tan solo días antes por la Mesa Profesional del Comercio, que apostaba por una cabalgata de tarde aunque adelantando su horario. La primera en la frente para ningunear el peso de este consejo profesional.

En este asunto cada cuál cuenta la feria según como le va, y hay opiniones para todos los gustos. Tantas que incluso se ha creado una plataforma ciudadana para tratar de hacer cambiar de opinión al equipo de gobierno y pedir que el horario vuelva a ser el de toda la vida.

A mí, qué quieren que les diga, me gustan más las cabalgatas de Reyes por la tarde, como han sido siempre. ¿Qué hace uno desde las cinco de la tarde en que supuestamente acabará el recorrido hasta las ocho de la tarde, hora para la que se anuncian los fuegos artificiales?. Yo en vez de adelantar la cabalgata a las doce del mediodía, que me parece una hora extrañísima para una cabalgata, apostaría por iniciar el recorrido a las dos y media o tres de la tarde y recortar toda la parafernalia en la que se ha convertido en los últimos años la llegada de los Reyes, que ya no solo salen del Castillo a caballo sino que antes montan en barco, viajan en coches clásicos y no sé cuántas cosas más, cuando de lo que realmente disfrutan los niños -que son, no lo olvidemos, los verdaderos protagonistas ese día- es de la cabalgata en sí misma con sus carrozas, sus caramelos y la ilusión de esperar a que llegue esa noche para soñar con los Reyes Magos.

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