El terror es una granada de mano que te explota en el ánimo con la forma del virus. Con el ánimo perdido como un calcetín en lavadora, uno que vivía de las tertulias, en sus contextos, y en el humor, para pasar el confinamiento, ha perdido el contacto con muchos. Recuerdo de una vez que dijeron que era el fin del mundo. Éramos niños. Que nos moriríamos todos decían. Eran los años cincuenta. Algunos se fueron a la Iglesia para preguntarle al cura cómo sería eso y a qué hora sería. Otros se encerraron en sus casas. Yo me senté en la puerta de la calle. Quería ver venir lo que nos mataría. Recuerdo eso y una imagen guardada como un daguerrotipo, de la narración que me hizo un amigo de cuando la explosión de Cádiz. Era un niño. En Salesianos. El cielo rojo. El fuego y el terror. Él se aferraba a la sotana de un cura ciego y viejo. Le contaba lo que veía tras el estruendo. El cielo rojo como nunca. El cura ciego le afirmó que era el fin del mundo. El terror y las lágrimas lo marcaron para siempre.

Ese terror pánico, que se llama, gracias a este gobierno y sobre todo al vicepresidente de la coleta, todo se ha extendido. No consigo entender cómo el infrasquito convocó un 8M contra el gobierno que es él mismo. Ni las mentiras de Fernando Simón, más graves porque él sí sabía.

Ayer dijo Sánchez que nos encerrarán quince días más pero no dice que en Madrid le están retirando los respiradores a los mayores de sesenta y cinco. Vulneran el principio de igualdad ante la Ley y la Sanida de todos los españoles. Nadie los encacerola ni los acusa. Morir así es cacoquímico y cacotanasia. ¿Dónde está la justicia, la igualdad y la equidad?

Tengo un chat de Sisita. Dice que Sánchez, en su perora, vacía de contenido, que aburrió al que lo decía y al que lo oyera. Cómo algunos pregones.

No opino. El miedo deprime a todo el mundo, menos a Rodríguez Pájaro. Rodríguez Pájaro tiene más moral que una mentira política. El chat de Pájaro dice que un poeta sentiría vergüenza de escribir que la luz siente miedo al iluminar las cloacas. Cóño. Se conoce que no conoce el mundo de la escritura. Le contesto que tenga cuidado, que este virus es como los gilipollas que lo son de cuerpo entero. El chat de Sisita, uno nuevo, dice que los ateos y los comunistas se esfuerzan más en derribar a Dios que los creyentes en defenderlo. Igual que en la política. Afirma.

Juan Carlos Carrillo, cuatripresidente, está medio callado y semicontribuyente. Casi no pone correos. Habrá que destituirlo. O admirarlo. Según.

Me pongo a escuchar la primavera de Vivaldi. Y la evocación, magnífica, de Enrique Montiel en Onda Cádiz, de la calle Requetés de España y la capilla de San Antonio. Pura delicia. Sisita chatea.

Toda España parece el patio de Monipodio. El oficio de ladrón o mentiroso goza de gran prestigio entre nosotros. A nadie, fuera del perjuicado, indigna.

Rodríguez Pájaro me envía otro. Sin desperdicio. Transcribo: Duarte, coño, perdona las disculpas. ¿?.

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