DIARIO DE CÁDIZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Salí a comprar a una pequeña tienda del barrio. Encontré a Melchor Ramos Alba, el ecologista de Maitinalia, bien, pero triste y aburrido. El campo perdido de cosechas por no poder salir hasta Conil. Juan Carlos Carrillo, presidente, está escribiendo textos religiosos en su perfil. Ruega por la pandemia de los corazones amargos. Me recuerda a Berceo: Si escuchas esta palabra, más nos valdrá que una fabla…

A Rodríguez Pájaro me lo encontré en el ultramarino. Está algo mustio, resfriado pero con mocos, eh, que no es lo mismo. Dice. Que está escribiendo frases filosóficas. Que las necesita. Mira, pon una: Los espíritus vulgares se tienen que apoyar en su árbol ginecológico. ¿Qué? Y se queda ufano y pancho. Como lo veo triste, no le digo genealógico. No se vaya a cumplir el refrán: hechos nimios, grandes enojos.

Por teléfono atiendo a José Acosta, está bien. Durmiendo, leyendo y haciendo sudokus. Echa de menos la, su, tertulia de La Montaña. Ah, cómo no evocarlas. "Todas las palabras (excepto algunas justamente proscritas en la sociedad) son allí buenas para expresar los conceptos; los chistes familiares, los modismos del lenguaje que resaltan a cada paso la conversación, y sin el desdichado sabor del anglicismo o del que padece el mal llamado gran mundo"… Así la glosó la gran Sisita por ende, alguna vez.

Al llegar casi a mi domicilio, encuentro a Sofonisbo Gutiérrez, presunto erudito con bastón, traje y corbata, recortadito como un cromo de posguerra , que es escritor cuodlibeto en su acepción 3 de la RAE, que así se explica él. Para los investigadores del árbol ginecológico de Rodríguez Pájaro, comentarles que es cuñado de Micaela Sinarcas, famosa por haberse tragado la dentadura durante su luna de miel. Procuro ser un valor de referencia lingüística especial. Vase saludando bastonescamente. Me alegro de alejarme. Es más pesado que las moscas de la rica miel. Acostumbrado a dar discursos vacíos que aburren a quienes los leen y a los que los oyen.

Cuando llego a casa, en el correo, encuentro un correo suyo. "Léame, mi dilecto a usted, la definitio del vilordo Pacoco. Voy a hacerle mi etopeya. Soy núbil, abstemio, si se quiere hidriota, horro, lauto, tucionista, y torno maganto de cuando en vez. Persigo el introito en su dilecta Institución. Académica…". Ya no puedo seguirlo. Es un cursi lingüístico. Un Sardanápalo estructural. Un…

Pita el teléfono y Sisita escribe: Odio a los políticos. No puedo soportar el que no hayan cambiado el mensaje. Porque habitan alrededor sus ministros que tienen los pies sin lavar y duermen en el suelo.

¿Qué te pasa ahora? Nada. Estoy feliz. Eso que te he escrito es un fragmento de Homero en la Iliada…deduce del panorama existente.

Y recuerdo las palabras raras de Sofonisbo, más entendibles que la política actual. Seguro.

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