España es un país con una enorme desmemoria histórica. Nos han ocultado o manipulado buena parte de nuestra historia, en especial, los episodios más negros de nuestro pasado.

Estoy en República Dominicana, una de las naciones herederas de nuestro pasado colonial. Aquí se construyó la primera ciudad colonial, la primera catedral, la primera fortificación… aquí dejamos nuestra lengua, religión y cultura. Lo primero que llamaría la atención a los que reivindican sin mácula la gloriosa labor colonizadora de España en América es la inexistencia de indígenas. Ni queda ni un taíno; los exterminamos a todos. Y lo que tampoco concuerda con la percepción generalizada en España de que no fuimos un país esclavista, es que la mayoría de la población es de color. ¿De dónde han salido? En España el tráfico de esclavos fue legal hasta 1886, cuando se abolió en Cuba. De hecho, Cádiz fue un importante puerto esclavista, y la fortuna de insignes familias españolas procede de esta ignominiosa actividad.

Es de destacar, para nuestra vergüenza, la unanimidad en condenar a la dictadura de Rafael L. Trujillo, el sátrapa amigo de Franco, expoliador del país y violador de niñas, magníficamente retratado por Vargas Llosa en La fiesta del chivo. No hay diferencia entre izquierdas y derechas, Trujillo fue un dictador sanguinario y se honra a los que lucharon contra su dictadura; son héroes de la Patria. En España, las víctimas del franquismo, las decenas de miles de personas asesinadas, yacen olvidadas en fosas comunes por todo el país, ante la vergonzosa indiferencia y desprecio de la derecha política y mediática. Quienes heróicamente se enfrentaron a la dictadura, y fueron encarceladas, torturadas o asesinadas; las que con su lucha hicieron posible que hoy disfrutemos de libertad, son grandes desconocidas para la sociedad española. No existen.

Nuestra amnesia histórica, lejana y reciente, es asombrosa. En ningún país europeo que ha sufrido una dictadura, nadie, excepto la extrema derecha, duda en condenarla. Aquí no. Incluso en países que consideramos atrasados, como Ruanda, existe un consenso nacional en condenar el genocidio contra los tutsis. En Kigali hay un digno Memorial donde están enterrados, con sus nombres, 300.000 asesinados. ¿Para cuándo en España?

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