Se levantó viento. Un viento frío, en oleadas que golpeaba la piel. En mi sueño, avanzar parecía doloroso. Un niño llora y vuelvo la cara. Entonces los vi. La mujer llevaba cubierta la cabeza y la frente. También el hombre que la abraza.

En esos pasajes habría que protegerse del sol del desierto. De la arena maltratadora. ¿Adónde vais con este tiempo?

Para huir del exterminio -dicen- cualquier tiempo es preferible. Me recordarían la Navidad si no fuera porque llevan detrás una aglomeración de gente dispuesta a no dejarse matar, aunque eso les cueste la vida. Y mi pregunta torpe, ¿por qué va a querer nadie acabar con vosotros? No sois ladrones, ni asesinos.

No entiendo nada. Al avanzar siempre encuentro lo mismo. Miles de personas desplazadas, perdidas, que huyen de sus hogares para buscar un lugar seguro donde vivir. Todos dicen lo mismo: que aparecieron grupos más poderosos que quisieron adueñarse de las ciudades en donde vivían. Están convencidos que tras el viaje, acabarán sus miserias. La sequía. El hambre encajada en cada cuerpo.

Ante mí desfilan personas de distintas épocas. Los primeros parecen personajes bíblicos. Son judíos. Tras ese grupo inmenso, observo la misma gente con ropa muy distinta. Es otra época. Desfilan personas elegantes con maletas, sombreros y joyas. Estos días los informativos recordaron Auschwitz y los miles de campos de exterminio. ¡Escapad!. Les grito horrorizada.

Continua ese lazo infinito de refugiados alrededor del planeta. Sirios huyendo de una guerra injusta. Centroamericanos agotados creyendo que EEUU es la Tierra Prometida. Lanchas con africanos queriendo llegar a Europa. Tiritan de frío. Ahora mis ojos se empañan del vaho del mar. El viento y la sal me impiden ver. Me escuecen los ojos. Si no veo, no puedo hacer nada… Despierto entre lágrimas, confundida. ¿Fue un espejismo? ¿Será cierto que huyen tantas personas inocentes de guerras y miserias? ¿Podrá más la desidia?

Hay personas implicadas en que todo cambie y se asocian con Acnur, Médicos sin Fronteras, Unicef, Amal esperanza, Cáritas...

La campaña de Manos Unidas será a principios de febrero. Su objetivo: ‘Cuidar la casa común’ para erradicar la pobreza extrema y el hambre.

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