Análisis

manuel sánchez

Desaceleración del crecimiento mundial

La economía global sigue mostrando señales de una desaceleración mayor a la proyectada inicialmente. Entre otros factores, la incertidumbre geopolítica, la crisis energética y las interrupciones en la cadena de valor han deteriorado la confianza tanto de los hogares como de las empresas, moderando la dinámica positiva que se esperaba en este inicio de 2022. A su vez, las expectativas de crecimiento económico global se han rebajado de forma generalizada.

El Composite Leading Indicator (CLI), calculado para los países de la OCDE y seis Estados no miembros, ha confirmado en abril la desaceleración de China, frente a la pérdida de momentum de la Eurozona y la estabilidad del crecimiento de EEUU. Este índice se elabora a partir de indicadores a corto plazo para identificar señales tempranas de ralentización (100 puntos) de la economía.

En el conjunto de la OCDE, el CLI se situó en 100,2 puntos, igualando su nivel de marzo, mientras que en la Eurozona se redujo 0,2 puntos hasta 100,1 puntos. Una evolución que refleja la pérdida de dinamismo de la zona monetaria europea.

Por su parte, el CLI de EEUU se mantuvo en 100,1 puntos, en contraste con el deterioro de la actividad reflejado en China. En concreto, el indicador de la potencia asiática continuó por debajo de 100 puntos por octavo mes consecutivo en 99,4 puntos, en línea con la última actualización del escenario del FMI, que redujo el crecimiento del PIB chino a un 4,4% anual en 2022. En la actual coyuntura marcada por la política zero covid del Gobierno de Xi Jinping, se proyecta que el significativo deterioro de su actividad socioeconómica provoque una contracción de la producción este trimestre.

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