Análisis

Pepe Pettenghi

El Concurso es un concurso

Te pongas como te pongas, lo del Falla es un concurso. Un concurso es una reunión planificada para seleccionar a unos participantes, que realiza una institución colegiada llamada jurado, mediante pruebas ajustadas a normas previamente establecidas.

¿Ves? El Concurso es un concurso, con sus reglas, su jurado y sus premios.

Ni es un salón artístico, ni un festival o unos juegos florales, como argumentan algunos, tratando de quitarle ese carácter ferozmente competitivo que tiene.

Y decirle al público que no es así, mientras se afilan los puñales en Casa Serafín, se lo tragan ya muy pocos feligreses de la fiesta. Sin embargo se sigue insistiendo, con candorosa malicia, en que el Falla es como un inocuo muestrario de mercería o una exposición de orquídeas.

Negar que el Falla es una competición supone levitar sobre el bien y el mal, si bien sirve para que algunos se cuiden ante los peligros: si gano les he ganado a todos. Toma. Pero si pierdo, rajo del COAC, pongo verde al jurado y de camino al Ayuntamiento, y me acuerdo de los antepasados más recientes de periodistas y columnistas que escriben sin saber una papa de Carnaval. Pero claro, el discurso oficial es: "lo importante es la fiesta y yo me parto el pecho por Cádiz…".

Los hechos son otros: ver a tu agrupación en bambalinas de brazos cruzados, con bufanda y un botellín de agua en la mano, como un vulgar entrenador de fútbol en la banda, cuando se aproxima el minuto 89 y tu equipo busca el empate. Y entretanto se oye en el graderío, platea y gallinero eso de "Campeones, campeones".

En fin, que aunque parezca contradictorio, para una fiesta que lleva lo gamberro y la desobediencia en su ADN, el Concurso es un concurso y si te presentas, es que aceptas -todas- sus normas. Tanto si ganas como si pierdes, o incluso si empatas.

Sé que muchos lo entienden y lo asumen. Otros ni lo intentan.

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