Acerca del reciente cese de Cervera como entrenador del Cádiz, el historiador griego Epaminondas realiza una reflexión en la que, por primera vez, no incluye ningún elemento histórico.

Epaminondas piensa que el fútbol auténtico, el que es solo un juego, lo realizan los niños y las niñas en los recreos del colegio, o en la playa, o antes en las plazas y en las calles. Cuando hay una dedicación mayor, se participa en competiciones, ya sean federadas o no, y es cuando se encuentran con una persona que hace de entrenador, pero principalmente de educador.

En estas categorías lo importante es la formación integral de los chicos y de las chicas, y de forma complementaria, la formación deportiva. El éxito de un entrenador a estos niveles no se mide por los campeonatos que gane, ni por los ascensos que consiga. Todo eso es relativo. En estas edades el éxito de un entrenador viene marcado por el tiempo, cuando aquellos que fueron sus jugadores le paran por la calle, le saludan, le abrazan. Es decir, cuando ha dejado en los jugadores un sentimiento, que hace que se le recuerde con cariño.

Cuando la edad del futbolista es mayor o cuando el fútbol se hace profesional, lo que importan son los resultados. Con dinero de por medio, ya los entrenadores ven cómo su rendimiento se valora en función de los títulos, los ascensos, etc.

Pero lo que hace especial esta situación, y así lo señala Epaminondas, es que Cervera ha conseguido, por encima de los proyectos deportivos, ganarse el cariño de la afición. Ese sí es un éxito importante, y se demostró en la multitudinaria rueda de prensa de despedida. Porque al final, en fútbol base o en fútbol profesional, los resultados se olvidan, pero las sensaciones permanecen. Enhorabuena Álvaro.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios