Análisis

Rafael Duarte

Cansancio y pena

Hoy se mata la gente por hacer de la impiedad un progresismo moderno

El cansancio de caer de rodillas ante la propia moral apaleada por todos (y por todas). El cansancio de ver la fe, virtud teologal, pisoteada, ninguneada, insultada, con lo difícil que es mantenerla. Y en esos vaivenes recuerdo el Evangelio de Santiago cuando decía "con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento". Pero la prensa destaca los ataques a la iglesia desde la misma iglesia y desde los foros comunistas, como en la era de Stalin. Léase Pablo Iglesias, Willy Toledo, Ione Belarra, el muñequito de Echenique, igual que lo han hecho Paco León, Paz Vega, Michel Houellebecq y tantos otros (y otras).

¿Alguien recuerda a Juliano el Apóstata? ¿El abad Guillaume Thomas Raynal? ¿Diderot? ¿D'alembert? ¿Voltaire? Cuando atacaron la religión con la befa, el insulto, el escarnio, la prohibición de imágenes, igual que Lenin y Stalin, Fidel Castro, y las iglesias que han vuelto a resurgir. ¿A cuánta gente le destrozaron la esperanza? Porque creer es tener esperanza en la vida eterna, con Cristo y con María.

A lo mejor por ello escribió Agustín de Hipona, que la verdad debe permanecer desarmada frente a la mentira y que les será permitido a los enemigos de la fe atacarla con palabras fuertes. Para que luchen por ella y no el dinero, como Pablo Iglesias, quien vive como un rey a costa de los desheredados.

El Cristianismo saca sus razones de la sensibilidad del alma. El ateo hace de la nada su divinidad. El político que sólo piensa en dividir para vencer y persigue el voto con mentiras y olvidos, nunca entenderá que el hombre está preso y suspendido entre el pasado y el porvenir, -él también- y que sólo en su interior, donde anida su alma, busca huellas que le den belleza y serenidad.

Si todo perece con nosotros, ¿para qué queremos lápidas, ser distinguidos sobre otros después de muertos? ¿No es de idiotas honrar lo que no existe? ¿Los sepulcros ya sin parentesco ni amor? Ni siquiera las tumbas resisten mucho tiempo.

Cuando Montesquieu escribió su Espíritu de las Leyes, leyes en pro del culto evangélico, sin ser sacerdote, o Pascal editó su apología del Cristianismo, ¿No fueron espíritus sensibles y bellos? Sin insultos ni resentimientos. La parte noble humana exaltando la divinidad. Demostrando que un hombre honrado puede ser cristiano sin ser necio.

El otro día Macron, presidente de la República francesa, -República, sí- visitaba para rendir honores la tumba del general De Gaulle, una gigantesca cruz de Lorena, tan grande como la del valle de los caídos, corona el monumento, sin prejuicios, sin odios, sin resentimientos de avancarga. Pero aquí, el mochuelito Echenique la quiere dinamitar.

Hoy se mata la gente por hacer de la impiedad un progresismo moderno. Mientras el Papa intenta persuadir a la juventud con la verdad real de Cristo.

Cuántas veces, en la Iglesia, vemos muy poca gente y con las cabezas blancas. Sólo los cultos de hermandades llevan jóvenes. Cuántas veces la comunión es la comida y los regalos y no la Eucaristía. Señor, suscipiat dominus sacrificium de manibus tui… porque te ruego la permanencia en tu misericordia y en tu fe.

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