EL pasado mes de febrero, tras terminar un duro Concurso del Falla, decidí alejarme del mundanal ruido. Elegí una de las ciudades más atractivas de Andalucia, Écija. Riqueza patrimonial, historia, gastronomía. Acompañado por una gran persona, que sabe apreciar los buenos momentos de la vida, llegué con la idea de desconectar. Cuál fue mi sorpresa que se estaba celebrando la cabalgata de carnaval. No pude escabullirme y acepté resignado que me perseguía la fiesta de Don Carnal. Mientras que paseaba por sus calles solo encontré muestras de cariño, de respeto, de admiración, hacia mi y sobre todo hacia mi empresa, Canal Sur. A 206,3 kilómetros de distancia se encuentran Cádiz y Écija. Canal Sur en sus estatutos fundacionales tiene como una de sus premisas básicas vertebrar Andalucía. Me dije, pardiez o cáspita, lo estamos haciendo, vertebramos y unimos.

La realidad nos lleva a este próximo Concurso de coplas. El despropósito se cierne sobre una ciudad, mi ciudad, donde nací y me crié, donde aprendí y donde me equivoqué, y donde pude entender, en un ensayo general de ‘ Taberneros de puerto’ , qué era un tango. Cuando la comparsa ‘Robots’ eran fruto de la evolución o cuando las chirigotas ‘Los Cruzados Mágicos’ ó ‘Un montón de Guanaminos’ provocaban que nos aprendiéramos su popurrís de forma enfermiza.

Años más tarde tuve la suerte, gracias al pundonor y a algunas aptitudes, de involucrarme en la fiesta como profesional de la comunicación. Eran los primeros años 90. Y siempre con Canal Sur. Haciendo Carnaval Sur, inolvidable programa radiofónico desde noviembre, presentando a sala en el Falla, con el inalámbrico, en sesiones clasificatorias interminables de tarde y noche, adultos e infantiles y juveniles, semifinales y final, en radio y televisión. Pasé por todos los rangos y escalas, situaciones y entrevistas habidas y por haber. Todo eso junto a mis queridos compañeros, periodistas y técnicos. 30 años. Se dice pronto, 30 años.

En ese tiempo he sentido como Cádiz se convertía en el epicentro del universo, que como diría mi pastor (con él, nada me falta) Antonio Reguera, el universo es Andalucía.

Pues bien, parece que eso no era suficiente y después de unos años de persecución, desapego y desafecto, sin saber muy bien por qué, se perpetra una maniobra para que Canal Sur deje de tener los derechos de emisión del Concurso del Falla.

Comprenderán que no voy a ser tan iluso para pensar que no nos hemos equivocado en 30 años de retransmisiones, de miles de horas de directo en radio y televisión. Hemos fallado en comentarios, conexiones, planos o entrevistas más o menos afortunadas, seguro ¿Pero, creen de verdad, en algún momento, que ha sucedido de forma voluntaria para hacer daño a la fiesta? Nadie sensato lo pensará. Digo sensato.

Y después vamos al bagaje. Cuánto de bien han hecho a la ciudad, programas interminables de resúmenes, directos de funciones o la propia final con casi 12 horas en emisión para Andalucía en emisión analógica, satélite, Internet y todas las plataformas en redes sociales de las que disponemos ¿Saben cuántos andaluces del resto de las provincias nos recriminan que porqué invertimos horas y horas en Cádiz y su carnaval? No hay parangón.

¿Como es posible que los rectores municipales no hayan mediado para evitar esta situación?La fórmula que existía era equilibrada y complementaria. Clasificatorias cubiertas con profesionalidad y calidad. Y el resto, cuartos, semifinales y final, con máxima difusión a todo el orbe. La oferta económica era excelente y el problema de los horarios era debatible.

¿Que es lo que no servía? ¿Y que es lo que no han querido ver los autores carnavalescos?Una más. La mayoría de los autores consagrados y conocidos por su calidad no están presentes en las decisiones sobre el Concurso. Es decir no están en el senado del Falla, o sea el Patronato.

El galimatías está servido. Un Patronato del Carnaval que debe velar por la mayor y mejor difusión del Concurso del Falla. Es inevitable pensar que con esta decisión no lo están haciendo ¿Cuál será el motivo entonces?

Siempre tengo una máxima, lo aprendí en mis carnes. Cuando hay algo que no se entiende es que hay política detrás.

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