Cambio de tercio

Vox ni va a cerrar Canal Sur ni va a pedirle a Trump los planos del muro

Tengo duda de la duda: ¿Cree Patricia Cavada que López Gil no vuelve a la Isla? Aunque uno siempre maneja -en política- magnitudes inasibles y hay un factor fuera de alcance, esta vez parece que, con Susana Díaz, todos los cargos de la Junta y de lo que la Junta significa, saldrán de sus despachos y demás lugares. Vuelta a casa. Porque habrá un pacto de hierro del PP con Ciudadanos. Hablaron demasiado tiempo de un régimen para que ahora dejen a la improvisación la investidura de uno de los dos aspirantes (creo que será Moreno Bonilla pero, bueno, los generales tienen la palabra). Entonces, capita et in membris, saldrán todos. López Gil de los primeros. Se acabó el régimen, pues. Mucho quisieran inaugurar otro que dure cuarenta años, como el de lo socialistas. A nadie amarga el dulce del poder ni la sombra que da el árbol de San Telmo. Con independencia del frío que hace en la oposición. Pero no estamos ya para gollerías ni equidistancias. Un gobierno de España, de Andalucía, de la provincia y de San Fernando del mismo partido no podía traer nada malo a la Isla. Y de hecho ha traído, por fin, el Museo Camarón y -pienso yo- algunas de las cosas que se van a estrenar en los próximos cuatro o cinco meses. Volveremos a las "anomalías" de cuando gobernaba la Isla el andalucismo, que no tenía un socio en ningún sitio. Los votos locales eran el escudo. Sevilla era muy importante, un buen paraguas, digo. Y más habiendo sido de la cuerda susanista nuestra alcaldesa. Nueva batalla, pues, por este lado. No veo yo a Patricia Cavada ni a otras alcaldesas y alcaldes de la provincia convertidos en la Orquesta del Titánic, bajo la batuta de Susana Díaz, no la veo, la verdad. Ni debería. O sea, habrá que remangarse porque el pueblo no se puede parar. Ni se debe. Ni sería justo que ocurriera. San Carlos debe seguir creciendo, el tren tranvía deber llegar de una puñetera vez, hay que actuar en Janer, y en Fadricas Dos, y acometer lo inacabado en el puente de Zuazo, en las defensas y baluartes, en el plan de remodelación de calles, en la Cultura (sí, sí, en la Cultura) y en las barriadas, en todo lo que está con un gotero puesto y no de antibióticos, por cierto. Que no es poco.

Las elecciones han producido un cambio de tercio que nos va a afectar a todos. Sacan el espantajo de VOX pero no se lo cree nadie. El jarabe podrá tener más o menos azúcar pero jarabe es. VOX ni va a cerrar Canal Sur ni va a pedirle a Trump los planos del muro que quiere que México construya en la frontera para que no entre nadie sin control, para ponerlo en la costa andaluza. Bla bla bla, o sea. El partido se jugará en otro campo. Va a durar cuatro años como mínimo.

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