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Análisis

enrique montiel

Cambiar la Feria

Ha lanzado el primer grito a quienes tienen las responsabilidades sobre La Isla

Conocí la vieja Velada del Carmen en el Parque. El día de San Enrique solía empezar lo que culminaba el día de la Virgen del Carmen, el día grande de una feria de pueblo. Daba para mucha literatura y otras emociones, como ir todo el tiempo cogido de la mano de mi padre. Meter una feria en el Parque, aunque fuese una Velada, era en cierto modo una ortopedia. Ni se cabía ni se estaba cómodo. No obstante nunca olvidaré mi fascinación por los charlatanes de las tómbolas. Me quedaba embobado oyéndolos decir sin descanso los reclamos a través de los altavoces y a los afortunados que lograban algunos de los premios, rara vez los importantes, claro.

El mundo estaba así, quiero decir, hasta que un gobierno de Antonio Moreno, con un plan de ciudad en la cabeza, la trasladó a la Magdalena, donde todavía hoy sigue. Uno de los capitanes de aquel traslado, es bueno recordarlo, fue Alejandro Zapata, decidido, constante e incansable. Secretamente y no tanto pretendieron construir "la feria de la bahía". Porque Cádiz no tenía feria y las de Chiclana y Puerto Real todavía no se habían puesto las pilas. Fue un gran éxito. O sea, de gentes por las calles del ferial, por las casetas. En los cacharros. Casi lo mismo que ahora, con una diferencia notable. La gente como que le ha dado la espalda al ferial, a estos días calurosos, al modelo tradicional. De ahí que el mundo de la restauración y la hostelería, con ese portavoz inquieto que lo agita todo en estos tiempos llamado Lolo Picardo, ha puesto sobre la mesa los cambios necesarios. ¿De lugar? ¿De fechas? ¿De todo? Ha visto que se viene abajo "el tendido eléctrico" y ha lanzado el primer grito a quienes tienen las responsabilidades sobre el crecer o el decrecer de La Isla.

Digo que el viernes fui a la feria, a dar un paseo nocturno. ¿Qué es la que vi? Que La Isla estaba llena, o sea como siempre, las terrazas de la calle Real y aledañas, la Pastora, la plazoleta de las vacas y los sitios tradicionales de tapeo y esparcimiento. ¿El ferial? Vacío no, pero tampoco medio lleno. Un cuarto de plaza, como dicen los taurinos. Porque tiene razón Lolo Picardo, algo hay que hacer, algo hay que cambiar para que la vieja Velada sea la Feria de la Bahía. O lo intente al menos. ¿Llevarla a septiembre y así hacerla también diurna? Es que en la mitad de julio, que es el mes del calor derretido del mediodía no hay modo.

El directivo de Asihtur ha lanzado la primera pedrada al estanque, ahora ya está dicho.

Espero que no cambien los fuegos artificiales. Es la gran atracción.

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