El Alambique

Enrique Bartolomé

ebartolomeabogado@msn.com

CRAP, tercer tiempo

Cincuenta años dan para mucho. Es justo el tiempo que el El Club de Rugby Atlético Portuense, (CRAP), aporta a nuestra ciudad algo más que deporte, mucho más que cifras, victorias y trofeos. Desde sus inicios, cuando en 1971 Esteban Fernández Lópiz y Florencio Calzas promovieran y fundaran el CRAP, tuvieron claro que, por encima de todo, los valores debieran ser el respeto, el compañerismo y el fomento de las relaciones humanas.

Y se pusieron manos a la obra. En 1982, la idea adquiere consistencia y se constituye el Club de Rugby Atlético Portuense como asociación deportiva, sin ánimo de lucro. Medio siglo aportando a la historia reciente de El Puerto. Desde su creación ha tenido una especial sensibilidad con la promoción de la cantera y cuenta con más de 500 niños y niñas que disfrutan de este deporte.

Iniciaron su recorrido junto a La Puntilla, y allí siguen. Empeñados en promocionar el deporte en general y apostar por el desarrollo inclusivo, ni cortos ni perezosos, pusieron en marcha el proyecto de Rugby Inclusivo. Ejemplo evidente de que el CRAP va más allá. Que entiende que en el deporte, para que las victorias y los trofeos se obtengan, las relaciones humanas y el compañerismo deben prevalecer.

Siempre concebí la filosofía del juego limpio como la manera de entender el rugby. Y la de un club, el de aspirar a formar atletas cabales, deportistas decentes, y personas nobles y tolerantes.

Mucho ha llovido desde que el 27 de marzo de 1871, Escocia e Inglaterra iniciaran en Edimburgo la larga carrera del Rugby. Hoy, en El Puerto el CRAP continúa y da pie a que pensemos –como defendió el jugador francés Jean-Pierre Rives- que el objetivo del Rugby debiera ser, ante todo, un estado de ánimo, un espíritu.

El CRAP obtuvo logros deportivos, pero sin duda cosecha los valores del Tercer Tiempo (Third half). Una manera de entender, sin duda, que la valía del rugby tiene que ver con el compañerismo, la deportividad y la vida, en suma.

Reflexionemos sobre la necesidad de extender este patrimonio inmaterial, a nuestra vida cotidiana. Nos iría mejor.

P.D. Felicidades Portu, a por otros 50.

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