Análisis

José Joaquín León

Borrón para no ser campeón

Es lamentable que el Cádiz haya cerrado la temporada con tres derrotas en tres partidos. Ha subido a Primera por sus méritos anteriores, pero también por los deméritos de los rivales. Ha tirado a la basura el título de campeón, después de haber sido líderes durante 38 de las 42 jornadas. Le bastaba con conseguir un punto en los tres últimos partidos. Han cometido anormalidades. Ante el Fuenlabrada, el Girona y el Albacete le han pitado tres gilipenaltis por manos en jugadas sin peligro. Ayer volvió a perder tras demostrar que son alérgicos al levante.

La tarde empezó con sainete, cuando se supo que seis futbolistas del Fuenlabrada habían dado positivo en las pruebas del coronavirus. La competición ha quedado ensuciada por completo. Cuando se dispute ese partido, el Deportivo ya sabe que está en Segunda B y el Fuenlabrada que le basta un punto para jugar los play offs de ascenso a Primera. También sabía el Albacete que necesitaba ganar en Carranza. Y ganó. El Cádiz volvió a pifiar en el último partido, como es costumbre.

Y es que pasa la vida y cometen los mismos errores. Ante el Albacete, recordaron el anterior partido del Fuenlabrada. Otra tarde de levantera. Otra vez la primera parte desperdiciada con viento a favor, a pesar de que es mejor tenerlo después empujando. Otra segunda parte, con viento en contra, sin crear peligro. Y otro gilipenalti, por una mano abierta que es involuntaria y viene de un rebote.

En la alineación del Cádiz, atrás se jugaba con fuego. A las bajas por lesiones y sanciones, se añadieron las oportunidades que concedió el entrenador Álvaro Cervera. Marc Baró siguió en la izquierda, tras su buen partido, pero tuvo la mala suerte de lesionarse. Entró otro del filial, Moi, como lateral derecho, para que Akapo pasara a la izquierda. Con Fali y Sergio de centrales. Y con la novedad de Juan Flere, portero del B, donde ha sido más suplente que titular. Cumplió, a pesar de que la responsabilidad era excesiva para lo que había en juego y para no alterar la lógica de la competición.

A Lozano le anularon un gol y tuvo una ocasión clara en la primera parte. Bodiger y Edu Ramos lo intentaron desde lejos. El Cádiz volvió a desaprovechar la inercia del levante. Lo mismo que el día del Fuenlabrada. Primera parte sin goles. Tras el descanso, ya se sabía lo que iba a pasar.

En la segunda mitad, el Cádiz apenas pasó del centro del campo y jugaba a asegurar el puntito. Álvaro Cervera ya había realizado los cinco cambios a falta de media hora. Puso arriba a Malbasic, Álvaro Giménez y Nano Mesa junto a Salvi, pero no crearon peligro. El Albacete dominaba y quemaba las naves, con poca puntería. Pasaban los minutos y así se llegó al 89, con la mano de Bodiger que aseguraría la permanencia del Albacete y despojaría al Cádiz del título de campeón, que había merecido hasta la jornada 39.

Una vez más, el final se les hizo demasiado largo: 43 puntos en la primera vuelta y 26 en la segunda. El ascenso se cimentó cuando iba la afición a los estadios. Y se rubricó gracias a que ganaron dos partidos seguidos al Oviedo y el Extremadura; justo antes de perder los tres últimos lastimosamente.

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