Según la UNESCO, se puede considerar que los lugares inscritos simultáneamente como paisaje natural y patrimonio cultural son el resultado del trabajo conjunto realizado por el ser humano y la naturaleza, o su patrimonio común: el natural y el arquitectónico/arqueológico, como muy bien recoge Mariana Correia, doctora en Conservación del Patrimonio Mundial en su Teoría de la conservación y su aplicación al patrimonio en tierra, al que yo añadiría, ya que estamos, al patrimonio en las alturas inalcanzables de los buenos aires porteños. Y me explico.

El Puerto de Santa María, a veces, suele ir contracorriente en cuestiones en donde otras ciudades o poblaciones han actuado con la naturalidad que el sentido común dicta con edificios catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC). Pongamos por caso que hablo de la fachada/retablo conocida como Puerta del Sol, de la Iglesia Mayor Prioral/Basílica Menor ornamentada con las filigranas propias del estilo plateresco.Resulta que a mediados del siglo pasado se puso de moda alumbrar las fachadas de determinados edificios denominados nobles, como es el caso de la Prioral, con la singular idea de clavar regletas de madera con bombillas que, en horas nocturnas eran encendidas para resaltar la silueta del templo en cuestión y enaltecer así la festividad de la Virgen de los Milagros, Patrona de la ciudad.

Como ya sabemos, El Puerto es un tanto singular para sus cosas y sumamente despreocupado con la conservación de su patrimonio cultural tanto en tierra como en aire. Para el caso, les invito a que se fijen bien cuando paseen por la Plaza de España en el ático de cornisa curvilínea con dos grandes óculos sobre el que se disponen las alegorías de las virtudes teologales, en el remate superior de la portada, y podrán observar con nitidez que, ¡oh sorpresa!, todavía se ven bombillas con sus correspondientes regletas de madera hiriendo atavíos centenarios, salvo que los entendidos en la materia las consideren a estas alturas de siglo ‘bombillas patrimoniales’ con derecho a guarda y custodia por estar consideradas como paisaje natural y patrimonio cultural de rancio abolengo. Así nacimos. Así somos.

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