Una publicación local que lleva entre nosotros más de dos décadas de existencia y que, ininterrumpidamente, un mes detrás de otro, brega echando el bofe por mantenernos informados hasta el más mínimo detalle de cualquier actividad relacionada con el mundo de las artes, es para los tiempos que corren un acto de heroicidad impresa que nunca sabremos agradecer en su justa medida. O al menos eso me lo parece a mí. Primero en su edición en papel, y con el paso del tiempo también en su edición digital a través de su página web. Los múltiples seguidores incondicionales de el Boletín, siempre lo hemos considerado como el apéndice de nuestro periódico de cabecera en que se insertan carteles, anuncios y breves a consultar cada vez que queremos asistir a la presentación de un libro, obra de teatro, exposición pictórica o algún concierto de jazz o de cualquier otro género musical. Rara es la librería, local comercial, pub o sala de exposiciones tanto de nuestra ciudad, como de Jerez o de Cádiz en que no tengamos la ocasión de echar un vistazo o incluso llevarnos puesto un ejemplar gratuito de el Boletín. Pero claro, además de la crisis económica ajustada en este caso al mercado del papel y de la lectura, mi buen amigo Eduardo Albaladejo, editor de este cuadernillo tan familiar que inició su andadura con el siglo, se ha topado de bruces como tantos otros sectores, con el impacto socio-sanitario que nos lleva asolando desde la primavera del pasado año. Las consecuencias son evidentes; con menos páginas, con el abandono de anunciantes, y con prácticamente ninguna programación cultural que pregonar, los nubarrones negros amenazan con lluvias torrenciales sobre la veterana publicación. Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451, título que hace referencia a la temperatura a la que arde el papel, y que nos cuenta la historia de una sociedad donde el trabajo de los bomberos es iniciar incendios para quemar obras literarias, no creo que estuviera pensando en todo caso en nuestra familiar gacetilla. Con todo, este mes de enero ha salido el número 235 con el entusiasmo del que recién empieza. Larga vida a el boletín.

manolomorillo@soydelpuerto.es

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