Análisis

ROSARIO TRONCOSO

Bloqueo monumental

Como docente empiezo a estar perdida, y como madre de familia, aún más

Me van a permitir ustedes que utilice este medio para desahogarme. Sí. Esto debería ser un artículo de opinión, y de hecho, opinión hay, claro, pero lo que más me apetece es irme a la calle a pegar chillíos como cantaba Martirio en las Sevillanas de los Bloques. No lo haré porque hoy en día todo el mundo tiene una cámara espía en la mano. Por una serie de circunstancias que no vienen al caso, he estado desconectada de la actualidad unos días (nunca desconecto del todo). Pero reconecté de golpe. No sufrí cortocircuito, pero sí sobrevino un bloqueo monumental causado por una perplejidad absoluta ante los acontecimientos y declaraciones de ministros, ministras y ministres, tonters, loquers y fauna gobernante. Y aunque siempre me he considerado una persona con criterio propio y las ideas más o menos claras, ahora no sabría cómo posicionarme. ¿Izquierda? ¿Derecha? ¿Delante? ¿Detrás? Un, dos, tres. Me van a perdonar, pero el exabrupto me brota a los labios, y me identifico más con los habitantes de la aldea gala de Astérix y con el pensamiento acertadísimo del gran Obélix cuando afirma que "estos romanos están locos". Pines parentales. Docentes adoctrinadores en el mal absoluto. Apología de la penetración anal a diestro y siniestro. Defensa del libertinaje en los hijos para que no sean de sus padres ni de nadie, sólo de la Pachamama y tal. Palabras, muchas palabras, extraídas de su contexto lógico, o toda la lógica arrancada del pensamiento y el sentido común. Nunca antes en la historia, creo, los seres humanos hemos estado tan informados como ahora, y nunca antes, tampoco se le ha dado tanto vuelo a la tergiversación ni las mentes vacías eran tan influyentes. Hay que pararse a leer todo lo que se escribe, escuchar todo lo que se dice, estar al quite y contrastar. De lo contrario, el contenido de un guión escrito en conjunto por Berlanga, Buñuel y Chicho Ibáñez Serrador no llegaría a ser tan surrealista, terrorífico y extrañísimo como lo publicado en prensa en estos días. Debo confesarles, también, que como docente empiezo a estar perdida, y como madre de familia, aún más. Pero sé que no tanto. Enseño (si me leen progenitores de mis alumnos, disculpen, lo siento, no me maten, déjenme vivir, pulgar hacia arriba, por favor), o lo pretendo, pensamiento crítico, y diálogo, para aprender a debatir si es posible. Ojalá que del aula donde paso tantas horas, no salgan bocas vociferantes, sino mentes pensantes. Y me consta que mis compañeros abogan por ello también. Aunque que haya que pedir permiso para todo, o temer que venga una denuncia por poner un vídeo de una noticia real, como lo ocurrido al compañero por rendir homenaje a Ana Orantes. ¿Recuerdan? Soy partidaria del respeto, de la pluralidad, de no herir sentimientos ni meterme en barrizales. Pero es que ya, visto lo visto, oído lo oído, me va a costar desbloquearme, y no porque haya olvidado el pin, ni el puk, sino porque el error, a lo mejor, está en las intenciones de los códigos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios